Desde su aparición en México hace poco más de dos décadas, los consultorios adyacentes a farmacias han estado rodeados de polémica. Por una parte, representan una opción para la población sin seguridad social y pocos ingresos. Mientras que al mismo tiempo, suelen ser mal vistos entre gran parte de la comunidad médica por desprestigiar a todo el gremio. Para algunos, han devaluado a la profesión y representan una competencia desleal.

El largo camino para poder ser médico

Al analizar el panorama, para lograr ser un médico general se requieren al menos seis años de formación profesional. Lo anterior incluye dedicar dos para la residencia y el servicio social, siendo ambos los más pesados de la carrera. En la mayoría de los casos es necesario desprenderse del lazo familiar para vivir dentro de un hospital y en zonas rurales.

Una vez superadas todas las adversidades mencionadas se debe adentrarse en el campo laboral. Trabajar como médico de consultorios anexos a farmacias es una opción aunque no siempre con los mejores beneficios. Aunque no se puede generalizar, en muchos casos los salarios son bastante bajos y no corresponden con todos los años de estudio. Además las ofertas no siempre incluyen prestaciones, antigüedad y otras bonificaciones.

Pese a todo lo anterior, para la población en general los consultorios económicos se han posicionado como la primera opción de atención. Como muestra, el presidente de la Asociación Nacional de Distribuidores de Medicinas (Anadim), Santiago González, recordó que durante los últimos años se ha convertido en el servicio de salud pública más prominente en el país.

¿Por qué los pacientes prefieren los consultorios de farmacias?

Con base en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), este tipo de consultorios ofrecen 325 mil consultas diarias en todo el territorio nacional. Mientras que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realiza 290 mil y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) 75 mil.

Además agregó que de acuerdo con sus estadísticas, el 80 por ciento de los pacientes que visitan por primera vez un consultorio adyacente a farmacias regresaría.

Por su parte, comentó que los meses más complicados de la actual pandemia fueron abril y mayo cuando hubo una disminución del 50 por ciento con respecto a las consultas. A partir de junio ha existido un ligero incremento aunque todavía no se retoman las cifras que existían antes de la emergencia sanitaria.

Mientras que dentro de las características que más valoran los pacientes se encuentra el precio económico de las consultas y servicios. Y en segundo lugar se encuentra la atención inmediata que reciben los enfermos. Precisamente por lo anterior es que muchas personas que son derechohabientes del IMSS o ISSSTE prefieren los consultorios adyacentes a farmacias para no tener que pasar horas en la sala de espera.

Y desde tu perspectiva, ¿qué opinas de los consultorios anexos a farmacias?