En países como México el concepto patient navigation o navegación del paciente ha ganado notoriedad durante los últimos años. Uno de los aspectos que más odian las personas es todo lo relacionado con la burocracia porque representa tiempo perdido. En algunos casos incluso provoca que abandonen sus tratamientos o decidan no regresar a las consultas médicas de seguimiento.
Ante esta situación, tú como profesional de la salud puedes implementar estrategias útiles para fomentar la adherencia de tus pacientes. En primera instancia, el impacto se traduce en su propio beneficio pero además es una forma de impulsar relaciones a largo plazo para impulsar tu consultorio.
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Pero antes, ¿qué es el patient navigation?
Se trata de un modelo de atención centrado en acompañar a las personas durante las distintas etapas de su recorrido por el sistema de salud. Su propósito es ayudar a que el paciente pueda identificar sus necesidades, acceder oportunamente a los servicios que requiere, comprender las indicaciones médicas y superar las barreras que pueden retrasar o dificultar su atención.
No se trata de una intervención aislada, sino que representa una estrategia de acompañamiento que busca conectar al paciente con los recursos clínicos, administrativos y sociales disponibles.
La navegación puede ser particularmente útil cuando existen múltiples especialistas involucrados, estudios pendientes, tratamientos prolongados o barreras económicas, geográficas, administrativas, culturales o relacionadas con la alfabetización en salud.
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¿Qué hace un patient navigator?
Lo primero y más importante es aclarar que la navegación no sustituye las decisiones clínicas del médico ni significa que el profesional deba resolver personalmente todos los problemas del paciente. Su función consiste en facilitar la coordinación y continuidad de la atención.
A partir del contexto específico de cada caso, un navegador puede ayudar al paciente a comprender cuál es el siguiente paso de su proceso asistencial, localizar los servicios necesarios, programar consultas o estudios, identificar documentación requerida, recordar citas, facilitar la comunicación entre profesionales y detectar obstáculos que puedan provocar abandono o retrasos en el tratamiento.
También puede ayudar para que el paciente comprenda mejor la información proporcionada por el equipo de salud. Esto es especialmente relevante cuando existen términos médicos complejos, múltiples indicaciones o decisiones terapéuticas que requieren una participación activa del paciente.
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Estrategias para implementarlo dentro de tu consultorio médico
El patient navigation no necesariamente requiere crear un programa sofisticado desde el primer momento. Un médico puede incorporar algunos de sus principios a la consulta cotidiana mediante un proceso estructurado.
- Identificar las barreras del paciente. Además de preguntar por síntomas y antecedentes, el profesional puede explorar qué dificultades podrían impedir que la persona complete su atención: problemas para trasladarse, costos, disponibilidad de medicamentos, horarios laborales, dificultades para comprender las indicaciones o falta de apoyo familiar, entre otras.
- Establecer una ruta de atención clara. Al finalizar la consulta, conviene explicar al paciente qué debe hacer a continuación, qué estudios necesita, cuándo debe realizarlos, con qué especialista debe acudir y en qué situaciones debe regresar antes de lo previsto.
- Convertir las indicaciones en un plan comprensible. En lugar de proporcionar únicamente una lista de instrucciones, el médico puede pedir al paciente que explique con sus propias palabras qué hará después de la consulta. Esta estrategia permite identificar malentendidos antes de que se conviertan en problemas de adherencia o seguridad.
- Coordinar a los diferentes profesionales. Cuando intervienen varios especialistas, médicos de primer contacto, enfermería, nutrición, psicología, rehabilitación u otros servicios, es importante que el paciente conozca el papel de cada profesional y cómo se relacionan las distintas intervenciones.
- Dar seguimiento a los puntos críticos. Una llamada, mensaje o contacto posterior —cuando sea apropiado y conforme a las políticas de privacidad y comunicación de la institución— puede ayudar a confirmar que el paciente pudo realizar un estudio, surtir un medicamento o acudir a una referencia.
- Documentar la navegación. Registrar las barreras detectadas, las referencias realizadas, los estudios pendientes y los acuerdos alcanzados permite dar continuidad al proceso, especialmente cuando el paciente es atendido por diferentes integrantes del equipo de salud.
¿Cuál es el papel de la tecnología?
Las herramientas digitales pueden complementar este modelo. Sistemas de recordatorios, portales de pacientes, aplicaciones de salud, telemedicina y plataformas de coordinación pueden facilitar el seguimiento de citas, estudios, tratamientos y referencias.
A pesar de lo anterior, la tecnología debe considerarse un medio y no el objetivo. Una estrategia de navegación efectiva debe tomar en cuenta las capacidades digitales del paciente, su acceso a internet y dispositivos, así como sus preferencias de comunicación. Para algunas personas, una llamada telefónica o una explicación presencial puede ser más útil que una aplicación.
