La perimenopausia es una etapa biológica inevitable que afecta a millones de mujeres en México. El inconveniente es que a diferencia de la maternidad o el envejecimiento general, este periodo transcurre la mayoría de las veces en un profundo analfabetismo de salud. La falta de información provoca que sea ignorada, lo que perjudica la calidad de vida de las personas afectadas.
En el contexto mexicano actual, transicionar hacia el fin de la vida reproductiva implica cruzar un puente donde la biología se topa de frente con los tabúes de una sociedad que tradicionalmente ha vinculado el valor de la mujer a su fertilidad y juventud.
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Pero antes, ¿qué es la perimenopausia?
La perimenopausia es la etapa de transición que puede comenzar hasta 10 años antes de la menopausia definitiva. Durante este tiempo, las fluctuaciones hormonales drásticas además de alterar el ciclo menstrual, impactan profundamente la calidad de vida a través de los llamados síntomas vasomotores y alteraciones neuropsicológicas.
En México, aproximadamente el 75% de las mujeres en esta transición reportan síntomas que interfieren con su vida laboral, social y familiar, siendo los bochornos y la sudoración nocturna los más prevalentes.
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¿Cuántas mujeres están en riesgo de la perimenopausia en México?
Expertos en salud destacan la importancia de mantener la conversación sobre el bienestar integral de las mujeres a lo largo de todas las etapas de su vida, particularmente durante la menopausia, que afecta a más de 14 millones de mexicanas, una condición poco visibilizada y frecuentemente atendida de manera insuficiente.
Durante la perimenopausia, el riesgo de presentar episodios de ansiedad, irritabilidad y depresión aumenta significativamente. Este “clima emocional” no es una falta de voluntad, sino una respuesta del sistema nervioso central ante el descenso de estrógenos, lo que altera neurotransmisores clave como la serotonina y la norepinefrina [4], siendo un tema fisiológico.
“La perimenopausia y la menopausia requieren un abordaje integral y personalizado. Actualmente existen alternativas terapéuticas que permiten atender tanto los síntomas físicos como emocionales, ayudando a las pacientes a recuperar estabilidad, funcionalidad y calidad de vida. El objetivo no es normalizar el malestar, sino acompañar adecuadamente esta etapa de la vida”, añadió el Dr. Gerardo Cabrita, Gerente Médico de Adium México.
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Confusión y minimización entre las mujeres
En México, la experiencia de la perimenopausia está profundamente moldeada por constructos de género tradicionales. Durante décadas, los síntomas se han minimizado bajo términos despectivos o chistes que tachan a la mujer de “histérica” o “neurótica”.
Lo anterior genera un fenómeno de invisibilización: la mujer mexicana tiende a sufrir los bochornos, el insomnio crónico, la neblina mental y los cambios drásticos de humor en silencio, asumiéndolos como un costo natural de la edad que debe sobrellevarse sin quejarse.
Esta falta de diálogo abierto provoca que muchas mujeres confunden los primeros síntomas con problemas de tiroides, estrés laboral o depresión clínica, retrasando la búsqueda de un acompañamiento médico adecuado.
Cambios en la mentalidad de la sociedad
La perimenopausia en México atraviesa una tímida pero firme revolución gracias a colectivos de mujeres, especialistas en salud con perspectiva de género y plataformas digitales que buscan democratizar la información.
Para que la salud pública en México sea verdaderamente integral, debe empezar por validar el malestar de las mujeres en transición, capacitar a los médicos generales en guías clínicas actualizadas y construir espacios donde hablar de hormonas y sudoraciones nocturnas deje de ser un motivo de vergüenza y comience a ser un tema de conversación abierta y salud colectiva.
