Si hay algo que anhela el mundo entero en estos momentos es una vacuna contra el Coronavirus. La carrera para el desarrollo de una vacuna eficaz contra la COVID19 continúa y la compañía farmacéutica estadounidense Pfizer prevé alcanzar unos resultados satisfactorios de la última fase de sus ensayos clínicos y enviar una solicitud de autorización de emergencia de su vacuna a finales del mes de noviembre, tal y como ha anunciado la propia compañía.

Sin duda alguna, Pfizer es una de las compañías farmacéuticas líderes en investigación biomédica, cuya sede central se encuentra en Nueva York (Estados Unidos) y sus principales funciones consisten en el desarrollo de terapias, productos médicos y vacunas destinadas a prevenir enfermedades o a aliviar sus síntomas.

Pfizer tiene presencia en 180 países

Actualmente, Pfizer es una compañía que tiene presencia en 180 países y que cuenta con más de 100 mil profesionales repartidos por todo el mundo y está inmersa en 90 proyectos de nuevos medicamentos a nivel internacional y sus centros de producción generan medicamentos, productos de consumo y vacunas.

A través de su programa de I+D, Pfizer está inmersa en el desarrollo de vacunas destinadas a cubrir necesidades médicas y a tratar enfermedades graves como la neumonía o la meningitis. Aunque, actualmente, está desarrollando una de las posibles vacunas para hacer frente a la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2.

En la tercera semana de noviembre se solicitará la autorización de emergencia a Estados Unidos

Pero esta no es la única línea de investigación ni área terapéutica de la compañía, ya que cuenta con presencia en los siguientes sectores: enfermedades cardíacas y metabólicas; inflamación e inmunología; oncología; enfermedades raras y prevención de infecciones a través del desarrollo de medicamentos antibacterianos, antivirales, antifúngicos o antiparasitarios.

Eso sí, primero la vacuna debe garantizar que es eficaz para poder ayudar a prevenir la enfermedad COVID19 en, al menos, la mayoría de los pacientes que ya han sido vacunados y también debe demostrar que es segura con datos sólidos de seguridad generados a partir de miles de pacientes. Y, por último, si todos los datos ofrecidos son positivos, ha yque asegurarse de que se podrá fabricar constantemente sin que pierda ni un ápice de calidad.

A partir de la tercera semana de noviembre se solicitará al Gobierno de Donald Trump la autorización de emergencia para empezar a suministrarla en gran parte de la población, a la de mayor riesgo. Una vez hayan sido vacunados y se haya observado que no hay efectos secundarios o contratiempos, se procederá a su fabricación masiva.