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Presta atención, puedes aprender mucho de tus pacientes.

Presta atención, puedes aprender mucho de tus pacientes.

Toda interacción relacional, implica un proceso de aprendizaje y no será la excepción el vínculo médico-paciente, basado en sistemas e implica un análisis desde perspectivas de alta complejidad para alinearlas a las necesidades de ambas partes.  Los médicos, en el empeño de sus quehaceres, inciden en lo más preciado que tienen los seres humanos: su vida y su salud. Por tanto, convertirse en médico significa mucho más allá que terminar los estudios de medicina y los años de formación, significa adquirir una nueva forma de vida, muy vocacional, una impronta que es característica de su verdadera profesión.

Para que sea eficaz, es necesario que la educación al paciente sea algo más que instrucciones e información. Los médicos necesitan ser capaces de evaluar las necesidades del paciente y comunicarse claramente. Los pacientes de una consulta pueden cultivar en su médico abnegación, simpatía y comprensión porque el paciente no es sólo un conjunto de síntomas, signos, funciones alteradas o emociones trastornadas; es un ser humano, temeroso y esperanzado que busca alivio y confianza.  El éxito de la buena atención al paciente depende en gran medida de qué tan bien evalúa usted sus necesidades, preocupaciones, disposición para aprender, preferencias, el apoyo que le brinde, barreras y limitaciones (tales como la capacidad física y mental, así como los conocimientos y habilidades matemáticas en salud).

El médico del futuro se identifica por poseer valores esenciales que deben compartir todos los profesionales y que deberían ser objeto del desarrollo de las competencias educativas de los estudiantes de medicina. De tal forma que en la relación médico-paciente aprenda a: tratar enfermos, no enfermedades, manejo de una actitud crítica, a ser un comunicador empático, a tomar buenas decisiones para el paciente y para el sistema, desarrollar capacidad de líder del equipo asistencial, además de ser competente, efectivo, seguro, honrado, confiable, comprometido con el paciente y la organización, que viva los valores del profesionalismo1.

Es evidente que este tipo de competencias, morales, éticas y personales, no pueden fácilmente enseñarse mediante clases magistrales o evaluarse mediante exámenes de respuesta múltiple. Exigen un cambio de paradigma educativo, para el que estamos pobremente preparados. Algunas personas podrían valorar que la enseñanza y la formación en valores pueden estar más cerca del adoctrinamiento. ¿Cómo separar la formación en valores de la formación en los aspectos legales de la medicina, el repaso del código deontológico o la iniciación al corpus de la bioética?

Sin embargo, la excelencia de las actuaciones médicas, seguirá siendo la base de un buen sistema sanitario, de manera que la práctica de una adecuada historia clínica, la pericia de una exploración rigurosa y la utilización de la ‘inteligencia humana’ en el proceso de formulación diagnóstica no podrán ser sustituidos, sino únicamente complementados, por el ordenador o la inteligencia artificial, en especial si el médico transmite al paciente bondad y calor humano e interés por sus vertientes biopsicosociales.

En la medicina de nuestro tiempo, el médico debe adoptar una visión integral del paciente. Y es imprescindible también la calidad ética del médico, de manera que sus actuaciones se conviertan en moralmente buenas2.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Núñez-Cortés JM, editor. Valores del médico para un ejercicio de calidad: el profesionalismo [Internet]. Vol. 17. FEM: Revista de la Fundación Educación Médica versión On-line ISSN 2014-9840 versión impresa ISSN 2014-9832; 2014. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2014-98322014000500003
  2. Marañón-Cabello A. Enseñar a ser médico. SCIELO [Internet]. diciembre de 2008;11(1). Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1575-18132008000500002

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