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La preeclampsia es “un trastorno hipertensivo inducido por el embarazo que se manifiesta clínicamente después de las 20 semanas de gestación” cuando no se maneja de manera oportuna, conduce a la eclampsia. En la preeclampsia están presentes principalmente la hipertensión y la proteinuria, además, está acompañada de edema y se pueden presentar convulsiones y se diagnostica como eclampsia.[1]

Debido a las tasas de morbilidad y mortalidad materna perinatal a nivel mundial, la preeclampsia constituye un problema de salud pública. Pero, su impacto es más severo en países en vía de desarrollo, donde se une a otras causas también frecuentes y que ocasionan mortalidad materna como, por ejemplo, la hemorragia y la sepsis; complicandose por su etiología y naturaleza impredecible, que hace necesario implementar controles efectivos de la preeclampsia y sugerir medidas que se puedan aplicar en cualquier parte de la población.

Los retos en la prevención de la preeclampsia, requieren de la disponibilidad de métodos con los que se puedan predecir o detectar de forma temprana, pues en la actualidad, no existen pruebas fiables.

En el manejo de la preeclampsia, el desafío está en poder hacerle frente en cualquier lugar del territorio colombiano, con sistemas de salud eficaces y de fácil acceso, debido al lugar, distancia y falta de transporte a los hospitales especializados. Sin embargo, para la gran mayoría de mujeres que viven en poblaciones marginadas el acceso a los servicios de salud es muy limitado, por una serie de factores relacionados directamente con ella como el nivel de educación, el estado civil, aspectos socio-culturales y económicos.

En su gran mayoría, las muertes maternas durante el parto se producen por el mal desempeño de la asistencia médica. La falta de compromiso de los sistemas de salud para mejorar los recursos y la calidad de los servicios de obstetricia en emergencias, la garantía de disponibilidad de personal capacitado, medicamentos y equipos en todos los niveles de atención, se convierten en la mayor dificultad para reducir la mortalidad materna. Las mejoras en la prestación de servicios se pueden lograr mediante la implementación de protocolos o guías de prácticas clínicas rápidas, aplicables en el manejo de casos de emergencias obstétricas en cada uno de los niveles de atención y el seguimiento de su aplicación.

Para mejorar la salud materna y disminuir la mortalidad, se deben identificar las barreras de acceso y deben ser abordadas en todos los niveles.

No sólo en Colombia, en todos los países del mundo, la preeclampsia y la eclampsia debe ser identificada y tratada con la mayor prioridad para reducir la mortalidad materna, principalmente en los lugares más marginados, el fortalecimiento de los sistemas salud pública, que faciliten el acceso de las mujeres gestantes a personal de salud capacitado, mejorando las estrategias preventivas, capacitando a las mujeres en todo lo relacionado con la salud reproductiva, mejorando el acceso a la atención obstétrica adecuada, sobre todo durante el parto y mejorando la atención en los casos ya identificados. Con todo lo anterior se podrán ver reducidos los índices de morbimortalidad materna y perinatal.

[1] https://www.who.int/reproductivehealth/publications/maternal_perinatal_health/rhr_11_30/es/  

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