El avance de la tecnología ha transformado por completo al mundo y especialmente al campo de la medicina. Más allá de la parte positiva también hay otra faceta que no se puede ignorar. Se trata de todos los desafíos digitales que deben enfrentar los hospitales, clínicas y centros de salud. De la misma forma en que se debe cuidar el bienestar físico y mental, también se debe proteger el informático.
Dentro de la medicina se afirma que la prevención siempre es mejor que la curación. Lo mismo ocurre al hablar de aspectos tecnológicos porque el avance acelerado de la digitalización expone a los centros hospitalarios a una serie de obstáculos estructurales y técnicos que deben resolverse para garantizar tanto la eficiencia operativa como la seguridad del paciente.
¿Cuáles son los desafíos digitales a los que se enfrentan los hospitales?
Los hospitales atraviesan una transformación digital acelerada que va más allá de la implementación de expedientes clínicos electrónicos o utilizar inteligencia artificial (IA). El verdadero desafío es lograr que la tecnología sea segura y útil para los profesionales de la salud.
- Interoperabilidad de los sistemas. Es probablemente uno de los mayores retos. Muchos hospitales utilizan diferentes sistemas para el expediente clínico, laboratorio, farmacia, imagenología, admisión y facturación que no siempre pueden comunicarse entre sí. Esto provoca que la información quede fragmentada y que médicos y pacientes tengan que repetir datos o estudios.
- Ciberseguridad. Los hospitales almacenan información extremadamente sensible y, al mismo tiempo, dependen cada vez más de sistemas digitales para funcionar. Esto los convierte en objetivos atractivos para los ciberdelincuentes.
- Protección de los datos de los pacientes. El hospital moderno genera enormes cantidades de información: expedientes, imágenes, resultados de laboratorio, datos genómicos, información administrativa y registros provenientes de dispositivos médicos. El reto consiste en permitir que esos datos sean utilizados para mejorar la atención y la investigación sin comprometer la privacidad del paciente. Esto requiere reglas claras sobre quién puede acceder a los datos, para qué fines y cómo pueden compartirse.
- Incorporación responsable de la IA. La IA puede ayudar a interpretar imágenes médicas, identificar riesgos, apoyar diagnósticos, automatizar tareas administrativas y analizar grandes bases de datos. Pero introduce nuevos problemas: sesgos algorítmicos, errores, falta de transparencia, calidad de los datos, responsabilidad profesional y privacidad.
- Infraestructura tecnológica insuficiente. No todos los hospitales parten de las mismas condiciones. Algunos todavía tienen infraestructura informática obsoleta, conexiones deficientes, servidores insuficientes o problemas para integrar equipos médicos conectados. Esto es especialmente relevante en hospitales públicos con presupuestos limitados: no sirve de mucho incorporar una herramienta sofisticada si la infraestructura básica no puede sostenerla.
- Resistencia al cambio. Un nuevo sistema puede ser técnicamente excelente y fracasar si los profesionales no lo adoptan. Médicos, enfermeras y personal administrativo pueden percibir determinadas tecnologías como una carga adicional, particularmente cuando implican más tiempo frente a una computadora, nuevos procesos o duplicación de tareas.
- Costos y sostenibilidad. Digitalizar un hospital implica mucho más que comprar software. Hay que pagar licencias, infraestructura, mantenimiento, actualizaciones, capacitación, soporte técnico, seguridad y eventualmente sustitución de equipos.
- Sobrecarga de información. Paradójicamente, tener más datos no siempre significa tener mejor información. Un médico puede enfrentarse a cientos de resultados, alertas, notificaciones y registros durante una jornada. Si las plataformas no presentan la información de manera inteligente, pueden aumentar la fatiga digital y la carga cognitiva en lugar de facilitar el trabajo clínico.
- Brecha digital de los pacientes. La transformación digital también puede generar desigualdades. Portales de pacientes, telemedicina, aplicaciones y dispositivos conectados requieren acceso a internet, dispositivos y cierto nivel de alfabetización digital.
- Integración de dispositivos médicos. Monitores, bombas de infusión, ventiladores, equipos de imagenología y otros dispositivos generan cada vez más datos. Integrarlos de manera segura con el expediente electrónico puede mejorar la atención, pero también aumenta la complejidad tecnológica y los riesgos de seguridad.
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Todos los desafíos digitales mencionados son muy importantes para los hospitales y clínicas. No significa que se le deba tener miedo a la tecnología, sino adaptarse a los nuevos tiempos y aprender a utilizar las herramientas para el bienestar de los médicos y los pacientes.
