Proponen combatir ETS con medicina inteligente y así evitar la resistencia bacteriana

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Desde el descubrimiento de los antibióticos, la medicina ha conseguido trivializar el efecto de muchas bacterias, entre ellas las responsables de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS). Sin embargo, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han mostrado preocupación por los efectos que su uso desmedido puede provocar en el largo plazo.

La resistencia bacteriana es un problema que afecta principalmente a Estados Unidos y algunos países europeos, pero en México también es una preocupación. Ya desde 2017, la Organización de las Naciones Unidas estimó que el país era el número cinco más amenazado por la fortaleza del E. coli a la aminopenicilina y, aunque el panorama en las ETS todavía no alcanza niveles de alerta dentro de las fronteras nacionales, se podrían tener serios retos en los próximos 30 años.

De acuerdo con el doctor José Arturo Martínez Orozco, médico infectólogo-internista experto en VIH/Sida e Infecciones de Transmisión Sexual, en México no hay casos de resistencia a antibióticos en ETS. Sin embargo, las personas deben de adherirse a esquemas de medicina inteligente donde se identifique correctamente el tipo de bacteria que les afecta y así elegir el tratamiento más adecuado para eliminar por completo cualquier rastro del microorganismo.

Aun así, el sistema de salud debe de estar preparado para tomar acciones contundentes si llegan a presentarse casos de resistencia bacteriana en ETS:

Primero, [tendríamos que] hacer una tasa estadística de cuántas personas han adquirido estas bacterias resistentes y, si se tiene una tasa muy alta, que se cambie la recomendación sobre el tipo de tratamiento que se debe de aplicar a esta ETS. [Necesitaríamos también] políticas de salud que digan qué tratamientos debemos de usar y difundirlo entre los médicos de primera atención.

Otro acercamiento a la medicina inteligente es volver a confiar en antibióticos que desde hace tiempo se han dejado de utilizar. Expertos estadounidenses de la Universidad de California, el laboratorio Cepheid Inc., la compañía Shield Diagnostics y la firma SpeeDx han comenzado a trabajar, por separado, en sistemas que identifiquen las debilidades y fortalezas específicas de las bacterias que afligen a los pacientes, para así determinar el tratamiento más efectivo en cada caso.

Por el momento, el gran reto en todos estos sistemas es hacer estas pruebas suficientemente rápidas y rentables como para permitir a los médicos determinar el mejor curso de acción, no en cuestión de días, sino en unas horas.