Una de las enfermedades más mortales en la actualidad es el cáncer. A la fecha provoca más de 8 millones de fallecimientos por año a nivel global, aunque muestra una tendencia a la alza. Al mismo tiempo, es uno de los problemas de salud más antiguos de la historia. Los primeros casos de los que se tienen registro datan del año 2 mil A.C.

En ese sentido, existen diversos aspectos que han propiciado la situación actual. En primer lugar, el actual estilo de vida tiene una relación directa con los casos. La obesidad, sedentarismo y tabaquismo influyen en el 40 por ciento de los casos de tumores. De igual forma, otro inconveniente es que más de la mitad de los casos se detectan en etapas avanzadas, lo que disminuye las probabilidades de curación.

Mientras que en ámbito nacional, tan sólo en 2018 se registraron 190 mil 667 nuevos casos de cáncer en México. De ellos 85 mil 616 fueron en hombres y 105 mil 051 en mujeres. Mientras que en decesos ocurrieron 83 mil 479.

Detectar tumores desde sus primeras etapas

Por todo lo mencionado adquiere relevancia una innovación recién presentada. Con base en lo publicado en la revista Nature Communications, un equipo internacional de investigadores diseñó un análisis de sangre no invasivo que permite detectar si una persona tiene cáncer. De momento sólo funciona con cinco de los tipos de tumores más frecuentes: estómago, esófago, colorrectal, pulmón e hígado. Aunque lo más importante a destacar es que puede identificar la neoplasia hasta con cuatro años de anticipación en comparación con los métodos actuales.

La prueba ha sido bautizada como PanSeer y en las ensayos realizados tuvo una efectividad del 91 por ciento. Consistió en una pequeña extracción de sangre a 100 mil voluntarios entre 2007 y 2014 y a quienes se les dio seguimiento desde entonces.

Con respecto al funcionamiento, se basa en la epigenética, gracias a lo cual permite identificar el cáncer desde sus fases iniciales, cuando inclusive las personas todavía no desarrollan síntomas o manifestaciones.

De esta manera, dentro de las propuestas de los científicos encargados es integrar esta prueba a las revisiones anuales que deben recibir todas las personas. Así, al identificar un alto riesgo de cáncer se podría actuar de inmediato y evitar consecuencias mortales.

Otro punto a considerar es que al requerir sólo una extracción de sangre, es una prueba menos invasiva y molesta para los pacientes que otras existentes.