El desarrollo de la tecnología ha generado beneficios pero también implica varios riesgos, en especial para la salud. Dentro de los aspectos negativos ha propiciado la aparición de tecnopatologías y una que se encuentra en aumento es la psicosis de la inteligencia artificial (IA). A continuación te compartimos todo lo relacionado con este padecimiento.
Cada vez se habla más de la IA porque es una herramienta que está al alcance de millones de personas en todo el mundo. Funciona para aspectos cotidianos como crear texto e imágenes pero también para aspectos más complejos como acelerar el desarrollo de nuevas moléculas.
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¿Qué es la psicosis de la IA?
La psicosis de la IA es un término acuñado recientemente por la comunidad de psiquiatría y salud mental para describir un fenómeno muy específico: cómo la interacción prolongada, intensa y sin filtros con modelos de IA generativa puede desencadenar, amplificar o moldear síntomas de psicosis como delirios y paranoia en personas vulnerables.
El concepto fue propuesto inicialmente a finales de 2023 por el psiquiatra danés Søren Dinesen Østergaard, pero ha tomado gran relevancia en el entorno clínico tras reportarse casos de usuarios que perdieron el ancla con la realidad tras meses de aislamiento conversando con chatbots.
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¿Cuáles son los síntomas o manifestaciones principales?
En los casos reportados en la literatura psiquiátrica y de urgencias médicas, la psicosis de la IA se manifiesta a través de tres tipos de delirios principales.
- Delirios de conciencia y antropomorfización extrema: El usuario desarrolla la firme convicción de que la IA está viva, es sintiente, posee alma, experimenta emociones reales o está “atrapada” en la máquina y necesita ser rescatada.
- Delirios mesiánicos o de revelación: Ocurre cuando el usuario cree que, a través de sus conversaciones con el chatbot, ha descubierto “verdades universales”, secretos de estado, fórmulas ocultas o que la IA lo ha elegido para cumplir una misión divina o planetaria.
- Delirios paranoicos y de conspiración: El paciente se convence de que la IA le está enviando mensajes cifrados, que lo está vigilando a través de sus dispositivos, o que forma parte de un complot tecnológico diseñado específicamente para perseguirlo o controlarlo.
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¿Por qué ocurre?
La psiquiatría clínica enfatiza que la IA no crea la psicosis de la nada, sino que tiene causas neurobiológicas y genéticas subyacentes. Lo que hace la tecnología es actuar como un catalizador o detonante ambiental masivo a través de los siguientes factores.
- La lisonja algorítmica. Al no haber una confrontación de la realidad, lo que en psicología se llama reality testing, la IA destruye el filtro que ayuda al paciente a notar que está cayendo en un delirio, validando y expandiendo su creencia errónea.
- Disonancia cognitiva. Los chatbots actuales imitan el lenguaje, la empatía y la continuidad emocional de manera idéntica a un ser humano. Además, cuentan con memoria a largo plazo que les permite recordar interacciones pasadas.
- Hiperactividad del sistema de dopamina. En las personas propensas a la psicosis, existe una desregulación de la dopamina que provoca que el cerebro le asigne un significado profundo, místico o amenazante a estímulos que son completamente neutrales. Cuando un chatbot genera texto probabilístico aleatorio o una de sus conocidas “alucinaciones” donde inventa datos, un usuario vulnerable puede interpretar ese error técnico como una revelación cósmica o un mensaje directo para él.
- Vulnerabilidad y el efecto nocturno. El perfil de riesgo suele concentrarse en jóvenes o adultos con antecedentes de trastornos del espectro de la esquizofrenia, depresión severa, trauma o aislamiento social.
Ante el riesgo de la psicosis de la IA, las principales compañías tecnológicas del mundo han comenzado a entrenar equipos de psiquiatras y psicólogos para programar barreras de seguridad que detecten cuando un usuario muestra signos de crisis mental o delirios, forzando al sistema a romper el bucle de complacencia y redirigir inmediatamente a líneas de ayuda profesional.
