La relación entre los colores y el estado de ánimo es una realidad y en México se empezó a priorizar sobre el tema y tuvo como resultado la selección de tonalidades amarillas, verdes o azules como colores principales en las salas de espera, operación, recuperación y maternidad en los hospitales.

El color puede producir un estímulo en el sistema nervioso

Según una publicación de la Escuela Nacional de Ingenieros realizada en el año 1951, se daba a conocer la novedosa tendencia mundial de utilizar colores para manejar el estado de ánimo de las personas bajo el concepto “el color es salud”, que promueve una nueva forma de mantener un equilibrio con el entorno, que contemplaba el uso de ciertos colores armónicos en las clínicas, sanatorios y hospitales, en vez del recurrente blanco que, hasta entonces, se utilizaba en higiene y salud.

Y es que antes, la costumbre era pintar las paredes de blanco ya que se pensaba que con ese entorno, el paciente se sentiría más tranquilo y es que, según este estudio, “muy presente debe tener el ingeniero, al terminar la construcción de una casa dedicada a recuperar la salud, el hecho de que el color puede producir un estímulo en el sistema nervioso y en el enfermo puede ser favorable a su recuperación o fatal”.

En maternidad se sugieren los tonos alegres

Con el paso del tiempo, el campo de la Medicina se fue especializando y el interior de los centros médicos se empezaron a crear departamentos muy diferentes entre ellos. Según este estudio mencionado anteriormente, lo recomendable es que las salas de espera estuvieran decoradas y pintadas con colores “alegres que levantan el espíritu del enfermo” y entre los colores que destacan es el azul claro o el rosa.

Para los consultorios, los espacios donde los pacientes platican con los médicos sobre sus malestares y se determinan las causas que lo producían, se recomienda utilizar colores con tonalidades neutras que no alteran al paciente, como los verdes o grises claros.

En cuanto a la sala de operaciones, lo recomendable es que las paredes fueran del mismo tono que tienen las venas, los músculos, la piel o algún color frío, de manera que los médicos y estudiantes pudieran enfocarse en el área de la operación sin ningún tipo de distracción debido a la luz.

Para los cuartos de maternidad lo que se sugiere es que la recámara tuviese un tono alegre, entre rosa, verde, azul claro o durazno, para que la madre se sintiera en un ambiente cómodo antes y después de haber parido a su bebé.