El entrenamiento es un proceso muy importante en un negocio médico. Permite que tú y tus colaboradores mejoren sus conocimientos y habilidades. Y como cualquier otro proceso, debe ser analizado consistentemente para evaluar sus resultados. Esto es particularmente importante porque, con estos esquemas de educación continua, tus pacientes recibirán una mejor atención.

Por supuesto, hay muchas maneras para conseguir este objetivo. La forma más fácil, sin embargo, es utilizar herramientas estructuradas. Con estos apoyos, podrás obtener indicadores concretos y fáciles de analizar. Además, te ayudarán a determinar si un entrenamiento realmente tiene efectos positivos en tu atención. Las alternativas más populares se agrupan en 4 categorías:

1Cuestionarios de resultados

Al realizar una encuesta interna, puedes entender cómo el entrenamiento ayudó a tu personal. Además, también te ayudará a determinar qué tan satisfechos están tus colaboradores con las sesiones. Por otro lado, un censo externo te ayudará a percibir los efectos concretos de la capacitación en la atención. En específico, si el servicio o la satisfacción de los pacientes mejoró.

2Pruebas pre- y post-entrenamiento

El objetivo primordial de estas herramientas es comparar la habilidad de tu personal antes y después de la capacitación. Puedes optar por una auto-evaluación, donde tus colaboradores indiquen su percepción. También está la posibilidad de usar métricas, como tiempo de consulta o número de pacientes atendidos. El método que elijas depende de la naturaleza de la sesión.

3Evaluaciones de competencia

Simulaciones digitales, simulacros y otras estrategias pueden ayudarte a verificar los efectos del entrenamiento. También puedes asignar a tus colaboradores tareas relacionadas con la capacitación. Por ejemplo, si se les enseñó mejor trato a los pacientes, involúcralos en actividades con las personas. Así podrás observar de primera mano la efectividad de tu programa.

4Revisiones de desempeño periódicas

Por supuesto, el objetivo de un entrenamiento es generar cambios a largo plazo. Así, tal vez sea necesario hacer un monitoreo de tus colaboradores por varios meses. Auto-evaluaciones o comparaciones trimestrales o anuales son perfectas para sacar conclusiones en el tiempo. Debes recordar que, en cada periodo, se deben analizar las mismas métricas y competencias.