El paciente mexicano actual no se define únicamente por los padecimientos que lo aquejan, sino por las decisiones que toma antes, durante y después de sentarse frente al médico. Entrar a un consultorio es abrir una ventana a la complejidad de nuestra cultura, economía y hábitos más profundos.
Sumado a lo anterior, hoy nos encontramos ante un paciente que desafía las estructuras tradicionales y una de las principales responsables es la tecnología. Cada vez hay más personas que utilizan los medios digitales para investigar sobre síntomas y tratamientos médicos. Esa situación provoca tanto aspectos positivos como otros negativos.
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Perfil del paciente mexicano
El perfil del paciente mexicano que acude a una consulta de primer contacto está profundamente influenciado por factores epidemiológicos, socioeconómicos y culturales. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) y diversos análisis permiten trazar las características más comunes.
¿Por qué van a una consulta médica?
Los motivos de consulta se dividen claramente entre padecimientos agudos y el manejo de enfermedades metabólicas.
- Predominio de eventos agudos: Cerca del 40% de las consultas de primer contacto ocurren por afecciones agudas, lideradas principalmente por infecciones respiratorias y síntomas gastrointestinales.
- La carga de las enfermedades crónicas: Las enfermedades crónico-degenerativas motivan un porcentaje bastante alto de las consultas subsecuentes. Destacan la diabetes mellitus con prevalencias superiores al 11% en adultos, la hipertensión arterial porque afecta a más de una cuarta parte de la población y los trastornos asociados a la dislipemia y la obesidad. Cabe destacar que una porción significativa de estos pacientes acude sin saber que padece la enfermedad hasta que se realiza un tamizaje en el consultorio.
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Hábitos de búsqueda de atención y gasto de bolsillo
El comportamiento del paciente al elegir dónde atenderse ha cambiado drásticamente en los últimos años.
- Migración hacia el sector privado: Aunque una gran parte de la población está afiliada a instituciones públicas como el IMSS o el ISSSTE, existe una marcada tendencia a utilizar servicios privados para resolver necesidades inmediatas. Alrededor del 34% al 36% de los derechohabientes públicos opta por atenderse en consultorios privados o consultorios adyacentes a farmacias debido a la búsqueda de inmediatez, cercanía y menores tiempos de espera.
- Expectativa de tratamiento: El paciente mexicano tiene un fuerte arraigo hacia la atención farmacológica. Según datos de salud pública, a más del 90% de los pacientes que acuden a consulta se les prescribe algún medicamento, y existe una alta expectativa cultural de salir del consultorio con una receta física.
- Diagnóstico rezagado: Culturalmente, existe una tendencia a acudir al médico de manera reactiva más que de forma preventiva, lo que cronifica el diagnóstico tardío de enfermedades complejas.
Barreras culturales y de adherencia
La relación del paciente con su tratamiento y su médico está mediada por factores socioeconómicos y de comunicación.
- Obstáculos económicos para estilos de vida saludables: Aunque la mayoría de los pacientes identifica los riesgos de la obesidad o el sedentarismo, más del 50% reporta que la principal barrera para mantener una dieta óptima es la falta de recursos económicos para adquirir alimentos frescos, sumado a la falta de tiempo o espacios seguros para realizar actividad física.
- Automedicación e influencia familiar: Es muy común que el paciente mexicano llegue a consulta habiendo tomado previamente remedios caseros, tés o medicamentos sugeridos por familiares o conocidos.
- Demanda de comunicación empática: El paciente valora profundamente el trato humano, la calidez y una explicación clara y digerible sobre su diagnóstico. Cuando percibe que el médico utiliza un lenguaje demasiado técnico o restrictivo, la adherencia al tratamiento disminuye drásticamente, aumentando el riesgo de abandono terapéutico a mediano plazo.
El paciente promedio en México es un usuario reactivo que busca inmediatez, lo que satura el primer nivel de atención o desvía el flujo hacia el sector privado, con una alta carga de comorbilidades metabólicas no controladas y una fuerte dependencia cultural al tratamiento farmacológico inmediato.
