Poco común, pero la felicidad también provoca infartos

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Reír por una situación graciosa, estremecerse por una fiesta de cumpleaños sorpresa, celebrar con alegría un logro personal o profesional… aunque raro, estas y otras situaciones en donde la felicidad es la protagonista, también podrían desencadenar daños al corazón.

Lo anterior fue dado a conocer en un artículo publicado en el European Heart Journal, de la Asociación Europea del Corazón, en el que un grupo de investigadores del Hospital Universitario de Zúrich se dieron a la tarea de investigar más sobre el no tan conocido “síndrome de corazón feliz”.

De acuerdo con los expertos, algunas personas que atraviesan por este tipo de situaciones pueden llegar a ser hospitalizadas ya que presentan síntomas parecidos a los de un infarto.

El funcionamiento del corazón y cómo se comporta ante ciertos escenarios aún es un tema complejo. Sin embargo, este tipo de situaciones, aunque poco comunes, pueden ocurrir en adultos mayores o en personas que tienen un músculo cardiaco debilitado”, señalan los investigadores quienes forman parte de un estudio que inició en 2011, cuya meta es entender el papel de las emociones en los padecimientos cardiacos.

Para este grupo de expertos, el síndrome del corazón feliz tiene un comportamiento muy parecido al del “síndrome del corazón roto”, también conocido como síndrome de takotsubo e identificado por primera vez en Japón en 1990.

Según recientes investigaciones, este padecimiento se distingue por un debilitamiento temporal de los músculos del corazón, lo que provoca que el ventrículo izquierdo adquiera una forma de globo en la parte inferior, manteniéndose estrecha en la superior. Los síntomas más característicos son dolor en el pecho y afecciones respiratorias.

Aunque varios estudios sólo habían vinculado al síndrome de takotsubo sentimientos de tristeza o enojo, los investigadores del Hospital Universitario de Zúrich han observado que en menor medida, los momentos de felicidad súbita también podrían desencadenar síntomas de un infarto.     

Las emociones positivas son capaces de modelar la respuesta del sistema nervioso autónomo de una manera muy parecida a como lo hacen las emociones negativas cargadas de miedo, ira o tristeza; nuestros hallazgos han demostrado que ambas condiciones afectan las pulsaciones cardiacas, la resistencia vascular y la presión arterial.

Aunque todavía no existe una explicación que confirme qué le ocurre al corazón, hasta ahora los investigadores señalan que un incremento de hormonas del estrés podría causar afectaciones en las arterias del corazón, lo que dificulta y obstaculiza la circulación de la sangre del músculo cardiaco.

Síndrome del corazón roto, común en mujeres postmenopáusicas

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio a conocer que las mujeres que se encuentran en la postmenopausia tienen mayor riesgo de padecer “síndrome del corazón roto”, a consecuencia de los cambios hormonales, niveles altos de estrés y depresión asociada con el fallecimiento o pérdida de la pareja.

En tanto, investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM, señalan que el síndrome del corazón roto es reconocido en términos médicos como una miocardiopatía generada por estrés y que suele desarrollarse cuando una persona atraviesa por una situación intensa y que puede desencadenar síntomas parecidos al de un infarto.