La carrera de Medicina es la más extensa que exista en el mundo por todos los conocimientos que se deben adquirir. Se requieren al menos seis años para poder culminar la etapa básica aunque eso no significa que sea el final del camino. Los que desean continuar con la parte formativa deben superar distintas pruebas como el Examen Nacional de Residencias Médicas (ENARM) en México o el MIR en España y así lograr ser un residente que posteriormente se convierta en especialista.

Todas las adversidades que deben sufrir

Pero inclusive una vez que se consigue apenas es un pequeño paso de un largo recorrido. En realidad lo más difícil apenas está por iniciar. Durante al menos un par de años los jóvenes deben estar dispuestas a literalmente vivir dentro de un hospital. Las jornadas son extenuantes y eso afecta los demás ámbitos de la vida como el tiempo personal.

Al menos en México un residente carece de una figura legal porque todavía no queda claro si es un estudiante o un trabajador. Al final cumple con ambas funciones aunque se encuentra desamparado porque no recibe prestaciones ni un salario sino una “beca”.

Es por lo anterior que muchas veces los jóvenes renuncia a la residencia durante las primeras semanas de iniciada. Mientras que en otros casos se presentan situaciones peores de fatales consecuencias.

Todo esto conduce a España donde se reportó el suicidio de un R2 de un hospital de la red de sanidad pública. Hasta el momento solo se ha mencionado que fue mediante anestesia que decidió ponerle fin a su existencia.

Mientras que otro aspecto que provoca una fuerte preocupación es que se trata del segundo residente del mismo nosocomio que comete suicidio durante los últimos seis meses. Inclusive algunos de sus compañeros han alzado la voz y afirman que se trata de una crisis de salud mental que debe ser atendida de inmediato.

¿Y en México qué ocurre?

Ahora bien, si se piensa que este problema es exclusivo de otros países se caería en un grave error. En México también se han reportado casos incidentes similares y por desgracia el suicidio es frecuente dentro de los propios profesionales de la salud.

Tan solo en 2019 se hizo popular el caso de una residente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que fue víctima de acoso laboral por parte de sus superiores. El problema fue tan grave que la joven desarrolló una fuerte depresión y en reiteradas ocasiones intentó terminar con su vida. Se menciona que sus primeros intentos fueron mediante la asfixia y el buscar cortarse las venas.

Para intentar remediar el inconveniente, las autoridades del nosocomio le ofrecieron antidepresivos. Aunque el resultado fue peor porque la joven intentó una ingesta excesiva de pastillas a manera de suicidio.

Como una solución extrema, la residente recibió al menos seis sesiones de Terapia de Electrochoques. La consecuencia es que la joven perdió todos sus recuerdos, aunque de forma paulatina ha empezado a rememorar su vida.

Y en tu caso, ¿conoces algún residente o personal de otra área de la salud que haya intentado cometer suicidio?