Resistencia antibiótica ¿cuál ha sido su evolución en México?

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La resistencia antibiótica es un problema que afecta tanto a nivel individual como a nivel grupal, además de constituir un importante reto para la salud pública mundial.

En este sentido, México también corre el riesgo de enfrentar una crisis de salud, pues las infecciones podrían llegar a convertirse en la principal causa de muerte en el planeta para el año 2050, fecha en que la cifra de fallecimientos por la resistencia a los antibióticos podría elevarse hasta los 10 millones de decesos de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo anterior parece más lógico si tenemos en mente que de forma constante, investigadores e instituciones de salud a nivel mundial reportan nuevos mecanismos de resistencia bacteriana a los antibióticos, tanto en bacterias Gram negativas como en bacterias Gram positivas.
De acuerdo con el informe Fronteras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México, 85 por ciento de las cepas aisladas de la bacteria E. coli son resistentes a la aminopenicilinas. En este reporte se advierte que “la resistencia a los antimicrobianos ha pasado a formar parte de la agenda internacional como una amenaza para la salud pública y el desarrollo sostenible, pues el número de enfermedades transmisibles que están desarrollando resistencia a los fármacos disponibles aumenta a un ritmo cada vez mayor”.

 

¿Cómo ha evolucionado la investigación sobre la resistencia bacteriana a los antibióticos?

Nuestro país ocupa el quinto lugar entre las naciones por el riesgo de esa amenaza donde se presenta más resistencia a la aminopenicilinas por la bacteria E. coli; el primero lo tiene Pakistán con 93 por ciento, seguida por India con 92 por ciento, China con 88 por ciento, Kenia con 86 por ciento y México con 85 por ciento.
Asimismo, como en muchos otros países en desarrollo, las condiciones que pueden fomentar la resistencia a los antibióticos en México difieren de los países desarrollados, al igual que la prevalencia de la resistencia. La contaminación fecal y otras características de las ciudades pobres y sobrepobladas pueden crear escenarios ideales para incrementar el riesgo de resistencia. Otros factores como el abuso médico de antibióticos y los medicamentos de baja calidad, así como la automedicación, contribuyen a aumentar las tasas de resistencia.
Bajo este contexto, en el artículo “La evolución de la resistencia bacteriana en México, 1973-2013” la investigación sobre la resistencia bacteriana a los antibióticos en México se enfocó inicialmente en las infecciones gastrointestinales, no obstante, también se ha centrado en la producción de reportes y en la descripción de los mecanismos de resistencia en aislamientos provenientes de muestras de pacientes con infecciones hospitalarias, así como de brotes, endemias o de patógenos persistentes. De acuerdo con este mismo estudio, México cuenta con un amplio panorama de la resistencia en las infecciones comunitarias más frecuentes en nuestro país, como las de las vías respiratorias.

Aportaciones más destacadas en México en investigación sobre resistencia antimicrobiana

Según los datos publicados en el ya citado artículo, México ha desarrollado importantes investigaciones en cuanto a resistencia antimicrobiana. Por ejemplo, sobre  los  patógenos entéricos, el texto señala que en 1973 apareció en México la primera publicación de investigadores mexicanos en la que  se destaca la resistencia a os antibióticos en bacterias capaces de provocar cuadros diarréicos o síndromes de fiebre entérica. Aquí, se destaca el estudio realizado sobre la resistencia a los antimicrobianos de Salmonella Typhi. “En 452 de 493 (91.7  por ciento) cepas de Salmonella Typhi analizadas se encontró resistencia a cloranfenicol, tetraciclina, estreptomicina y a las sulfas”, menciona el texto.
De la misma manera, en 1987 se inició la investigación de la resistencia a los antimicrobianos en un patógeno entérico frecuente, Escherichia coli enterotoxigénica. En estos aislamientos pediátricos se encontró resistencia a la ampicilina, la tetraciclina, la estreptomicina y la kanamicina.
Otro ejemplo ocurrió en el 2007 y el 2009 cuando se reportó el surgimiento y la diseminación de un patógeno entérico multirresistente, Salmonella Typhimurium, por la producción de una betalactamasa de tipo AmpC.
En cuanto a la resistencia a los antibióticos en las bacterias productoras de betalactamasas de espectro extendido (BLEE), ésta representó en México uno de los mecanismos más frecuentes de resistencia en los ambientes hospitalarios y en los casos de brotes, aspecto que motivó la realización de investigaciones sobre los mecanismos de resistencia bacteriana a los antibióticos en las BLEE.
Cabe destacar que a finales de la década de los noventa se han descrito pruebas para inferir la producción de BLEE en el laboratorio de microbiología clínica, específicamente la resistencia en enterobacterias aisladas entre 1991 y 1993 a la cefotaxima (89 por ciento resultó resistente) y a la ceftazidima (100 por ciento resultó resistente), así como la identificación de variantes de las betalactamasas de tipo SHV, que es el tipo de BLEE más comúnmente identificado en México. Incluso en el 2000 se describió una nueva BLEE en E. coli, la TLA-1. Asimismo en el 2001 una investigación identificó Klebsiella  pneumoniae productora de BLEE como un patógeno pediátrico importante; en este primer reporte se identificaron aislamientos provenientes de un brote ocurrido en 1996 como productores de BLEE de tipo SHV-5.
Otro hallazgo importante fue el mecanismo de resistencia de P. aeruginosa se ha descrito en diferentes estudios desde 1986. En éstos,  se dio cuenta de la sensibilidad en aislamientos provenientes de un hospital en Morelia, en los cuales se hallaron los genes IMP-15 y IMP-18 que codifican para la producción de dos metalobetactamasas y de la producción simultánea de diferentes tipos de BLEE, incluida la GES-5 en asociación con VIM-2 y VIM-11.
En más de este tema, también se halla un reporte de la presencia de diferentes Enterococcus. Fue en 1996 cuando se reportaron altos niveles de resistencia a gentamicina; en este reporte, originado en un hospital de atención terciaria con 200 camas de la Ciudad de México, se dio cuenta de 407 aislamientos de Enterococcus spp. recolectados entre 1990 y 1992, de los cuales 245 eran de pacientes hospitalizados y 162 de pacientes ambulatorios.
Según los estudios, en los aislamientos predominó Enterococcus faecalis (n=325) seguido de Enterococcus faecium (n=61). E. faecium demostró resistencia a ampicilina e imipenem en 59% de los aislamientos (62). En el 2007 se reportó resistencia a vancomicina en estos patógenos y en el 2011 se halló resistencia de estas bacterias en Querétaro.

Política de medicamentos

Si bien en 2010 entró en vigor en México la política de uso de antibióticos, la cual prohíbe la venta de estos medicamentos sin receta médica, es importante destacar que se necesitan mejores sistemas que permitan regular esta ley para tener la certeza de que realmente se cumple, puesto  que diversos reportes siguen mostrando que el consumo de antibióticos sigue incrementándose. Desde luego, la resistencia antimicrobiana en países como México, resulta tan apremiante como otras enfermedades prioritarias tales como la malaria, la tuberculosis, el cáncer o el SIDA.
Por tal motivo, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en un artículo titulado “Resistencia antimicrobiana”, da a conocer algunos factores que deben tenerse en cuenta para abordar el grave problema de salud pública que representa la resistencia antimicrobiana en México, como por ejemplo: la ausencia de un cuerpo regulatorio que controle eficazmente el uso y la venta de antimicrobianos; la prescripción inadecuada y la automedicación con estos medicamentos; y la escasa información disponible sobre resistencia antimicrobiana (incluyendo los reportes errados o poco confiables de identificación y susceptibilidad bacteriana). Así pues, gracias a las contribuciones mencionadas, en nuestro país hemos identificado las tendencias de resistencia, así como la epidemiología hospitalaria, el tipo de bacterias implicadas y su evolución

 

 

Fuentes:
http://www.scielo.org.co/pdf/bio/v34s1/v34s1a21.pdf
http://citeseerx.ist.psu.edu/viewdoc/download?doi=10.1.1.429.6428&rep=rep1&type=pdf