La salud cardiometabólica de la mujer es un tema que ha ganado atención durante fechas recientes aunque todavía no es suficiente. La intersección entre el metabolismo y el sistema cardiovascular opera de forma distinta según el sexo. De manera adicional, el inconveniente es que en la actualidad prevalece el reconocimiento de los síntomas.
En ese sentido, una mujer con diabetes, por ejemplo, tiene hasta el doble de probabilidades de desarrollar una cardiopatía isquémica en comparación con un varón en su misma condición metabólica.
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Abordaje de la salud cardiometabólica de la mujer
Con esto en mente, durante el conversatorio “Reflexiones sobre la salud cardiometabólica de las mujeres”, especialistas y público se reunieron para subrayar que la salud femenina exige un enfoque con perspectiva de género que reconozca las particularidades biológicas y hormonales en cada etapa de la vida.
De acuerdo con los expertos, las tres principales causas de muerte entre las mexicanas siguen siendo las enfermedades del corazón, la diabetes mellitus y los tumores malignos. Por eso resulta urgente replantear políticas de prevención, diagnóstico y atención.
“La influencia hormonal acompaña a la mujer desde el inicio de la vida y determina procesos clave como el desarrollo, el ciclo menstrual, la fertilidad y la menopausia. Las hormonas, en particular los estrógenos, juegan un papel fundamental en la protección y en la regulación metabólica; su desequilibrio afecta tanto el bienestar físico como el emocional de las mujeres, y a su vez el desequilibrio metabólico altera el equilibrio hormonal”, afirmó la Dra. Ma. De Lourdes Basurto, médica endocrinóloga.
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Relación entre la obesidad visceral y las enfermedades crónicas
Por otra parte, la Dra. Alejandra Madrid Miller, cardióloga, destacó la relevancia de la obesidad visceral como detonante de las enfermedades crónicas porque favorece la resistencia a la insulina y abre la puerta a la diabetes, la hipertensión, las dislipidemias, la aterosclerosis e inclusive algunos tipos de cáncer.
El conversatorio también puso sobre la mesa la relación entre alimentación, inflamación crónica y envejecimiento, lo que se conoce como inflammaging. La Dra. Astrid Ruíz Margaín, especialista en nutrición, recomendó priorizar una dieta rica en antioxidantes como frutos rojos y hojas verdes y evitar alimentos ultraprocesados y grasas nocivas.
El Dr. Alejandro Rosas Balán, ginecobstetra, enfatizó la necesidad de integrar la salud reproductiva y metabólica en el seguimiento clínico de la mujer, desde la menarca hasta la postmenopausia.
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Diferencias biológicas y hormonales
Las ponentes coincidieron en que las diferencias biológicas y hormonales propias de la mujer, deberían ser un factor decisivo en los criterios de diagnóstico y tratamiento de manera diferenciada.
“La salud de las mujeres no puede seguir atendiéndose con un enfoque neutro; debe ser una prioridad pública que promueva políticas basadas en evidencia y sensibles al género”, recalcó Marcela Vázquez, directora general y fundadora de la Asociación Civil Mujer, Hormonía y Salud, A.C.
El conversatorio “Reflexiones sobre la salud cardiometabólica de las mujeres” concluyó con un llamado conjunto a autoridades sanitarias, profesionales de la salud y sociedad civil para transformar la atención de la salud femenina: pasar de un paradigma generalista a uno que atienda diferencias biológicas, etapas de la vida y determinantes sociales.
Los y las especialistas presentes coincidieron en que sólo mediante políticas públicas incluyentes, educación preventiva y acceso oportuno a servicios integrales será posible reducir la carga de mortalidad y mejorar la calidad de vida de las mexicanas.
