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Tomando como referencia varias publicaciones científicas extraídas de Pubmed y la propia definición de la OMS, la salud digital se define, en su forma más básica y general, como: ‘’El uso de las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar la salud y campos relacionados con la misma’’.  Otro concepto sería una disciplina en la que una o varias herramientas digitales como tecnologías computacionales, dispositivos inteligentes, técnicas de análisis computacional y medios de comunicación ayudan a los profesionales de la salud y sus clientes a controlar enfermedades y riesgos de salud, promoviendo la salud y bienestar; usando recursos como Big Data y Machine Learning aplicado a bases de datos de historiales médicos hospitalarios; interviniendo en el diagnóstico, manejo, predicción o prevención de una enfermedad.

Pero la gran pregunta sería ¿Por qué la salud digital es tan importante?; sencillamente porque tiene grandes ventajas en ser más accesible a la gran mayoría de personas, ganancias económicas en el desarrollo farmacológico, reducir ineficiencias de sistemas sanitarios, personalizar tratamientos médicos y farmacéuticos, mejorar el tratamiento de las enfermedades crónicas por envejecimiento generalizado y bajo cualquier mirada ofrece a grosso modo soluciones, de ahí el enorme interés que despierta.

Dentro del uso de tecnologías de información y comunicación para ayudar a abordar los problemas de salud y los desafíos que enfrentan las personas bajo tratamiento están las apps; aquí presentamos algunas:

  • Apps de salud: ayudan a mejorar el acceso a tecnologías sanitarias, gracias a la relativa facilidad para disponer de un smartphone y conectividad en casi cualquier parte del mundo.  Ayudan a un contacto más directo entre pacientes y médicos, al seguimiento de los síntomas o al tratamiento del paciente.  Contribuyendo a reducir costos o saturación de sistemas sanitarios por visitas presenciales, y más aún en esta época de pandemia donde los sistemas hospitalarios están colapsados.  Una de estas tantas aplicaciones son Social Diabetes, para monitorizar dosis de insulina, glucómetro y recomendaciones en una misma herramienta, o Mediquo, App de mensajería médico-paciente.
  • Big Data: Está constituido por datos generados por centros de salud públicos y privados. Una aplicación sanitaria de Big Data sería Atomian, una plataforma SaaS que compara con bases de datos online y datos propios de centros hospitalarios para proporcionar información sanitaria nueva.
  • Inteligencia Artificial: Los programas informáticos diseñados para operaciones complejas como organizar la rotación de personal o las asignaciones de camas en tiempo real o también ofrecer diagnósticos precisos. En esta categoría tenemos, Mediktor, un evaluador de síntomas online o Iomed, herramientas de Inteligencia Artificial para investigación.
  • Wearables: Los health wearables o dispositivos electrónicos ‘’vestibles’’ de salud, abarcan desde relojes y pulseras que sirven como pulsómetro, sensores para medir constantes vitales. Son portables durante semanas o meses sin intervención médica, recopilando datos sobre marcadores de salud, ensayos clínicos con más facilidad y mejorar la prevención, entre otros muchos usos.

El uso de tecnologías digitales para mejorar el acceso a la salud está cobrando impulso en todo el mundo.  Sin embargo, aún no se han aprovechado plenamente los enormes beneficios potenciales de la salud digital, debido a problemas críticos de falta de adaptación, dificultad para validar científicamente, preparación inadecuada del personal sanitario, financiación insuficiente o sostenible.[1]

[1] (Malonda, 2019)  

  • Material dirigido solo a profesionales de la Salud
  • Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano
  • Todo lo publicado en la plataforma es una recomendación, más no una prescripción o indicación médica