En 1936 se inicia el servicio social en Medicina con un convenio celebrado entre el Departamento de Salubridad y la UNAM. En esa época existía una enorme escasez de médicos en el país y la desigualdad en el acceso a los servicios de salud era abismal. Hasta el día de hoy se ha avanzado mucho, pero es increíble que siguen existiendo los mismos problemas. Con las reformas constitucional de 1983 y 2011, no sólo se reconoció el derecho a la protección de la salud de todos los mexicanos, también se prohibió la discriminación en el acceso a los servicios de salud. Aun así, a pesar de los cambios constitucionales y todas las promesas de cobertura universal, siguen existiendo poblaciones privilegiadas que se atienden exclusivamente con médicos subespecialistas y otras que sólo tienen acceso ocasional a consulta de pasantes de servicio social.

El servicio social está cerca de cumplir cien años y parece que jamás va a desaparecer. Las autoridades en salud están muy cómodas pagando “becas” miserables a los pasantes y manteniéndolos en un “limbo” jurídico en el que nadie sabe bien cómo tratarlos. Son pasantes, pero tienen que cumplir con horarios y obligaciones desproporcionadas para su puesto. Incluso, en algunos lugares, no los dejan tener otro trabajo mientras están en el servicio social, a pesar de que su “beca” no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas. Es una tristeza, pero el servicio social va a desaparecer cuando se obligue a las autoridades a tratar a los pasantes con dignidad, mientras tanto, es demasiado cómodo y barato continuar operándolo.

El servicio social es una enorme injusticia no sólo para los médicos, también para los pacientes. No estoy seguro, pero creo que ninguno de los familiares de los directivos de la Secretaría de Salud se atiende con pasantes en un centro de salud. ¿Por qué? Porque los pacientes que son atendidos por los pasantes son casi siempre los más pobres. Incluso en la convocatoria del ENARM 2020 se menciona en el punto 10.2.2 que “Los médicos de categoría mexicana que hayan realizado servicio
social comunitario dentro del país en zonas de alta y muy alta marginación entre los años 2015 al 2020 obtendrán dos puntos adicionales en el puntaje total”. Desde mi punto de vista esto es perpetuar una desigualdad. Las personas más marginadas deberían de tener acceso a médicos experimentados. Es probable que sólo puedan acudir a consulta en pocas ocasiones y por lo tanto se deben de aprovechar esos contactos para ofrecerles las mejores medidas para proteger su salud y bienestar. En lugar de eso, mandan a los pasantes que quieren ganar puntos extras. Como no quieren atraer médicos experimentados con condiciones y prestaciones atractivas, llaman a los más vulnerables. Las autoridades deben de entender que la atención primaria es la columna vertebral y es compleja, no se trata sólo de tener un médico en cada comunidad, es también el tipo de médico que está dando la consulta.

Esta política de regalar puntos es una ofensa para las personas que sufren en nuestro país por falta de atención médica y para los que se prepararan, año con año, para el ENARM. A los pacientes les están diciendo que no esperen médicos con experiencia, que pasantes es suficiente. A los pasantes que van a presentar el ENRAM les dicen; si no crees tener la capacidad de pasar el examen estudiando, vete a una zona marginada y te regalamos puntos. Además, los pasantes que atienden en regiones marginadas o urbanas se merecen las mismas oportunidades para acceder a una especialidad, sin importar en dónde hagan su servicio social.

En lugar de crear condiciones y oportunidades para que médicos recibidos vayas esas comunidades, el gobierno lo mejor que puede hacer es mandar a pasantes para que se enfrenten a uno de los mayores retos de salud de nuestro país.

Los directivos tienen que entender que los pasantes no son para las “poblaciones marginadas” y los especialistas para las “poblaciones urbanas”. Los que quieran dirigir la salud en el país tienen que encontrar una manera de ir reduciendo el servicio social y desaparecerlo antes de que cumpla 100 años. Además, como ahora todos los médicos vas a ser especialistas (recordemos que también se hace servicio social en la especialidad) es importante que reduzcan un año de carrera, porque lo mínimo para ser médico serán de 9 a 10 años.

Si le interesó mi columna, lo invito a leer mi libro: En la residencia médica, publicada en Amazon en formato físico y digital.

Mauricio Sarmiento tiene un despacho jurídico en el que se ofrece asesoría a médicos o personal de salud en temas de derecho médico y responsabilidad civil. Escritor de En la Residencia Médica.