Si no cumples estas condiciones, la solución de tu consultorio no es la capacitación

506

La capacitación adecuada de tu equipo de trabajo puede permitirte lograr mejores resultados para tus pacientes, conseguir la lealtad de tus colaboradores hacia el negocio y, en general, contribuir a la profesionalización en la atención a la salud. Aunque puede sonar como una alternativa muy atractiva para cualquier situación, actualizar las habilidades del personal no siempre es la opción correcta al momento de solucionar problemas de desempeño u obtención de resultados.

Si bien es cierto que hoy en día cualquier tipo de comportamiento, habilidad o virtud puede aprenderse con la voluntad y herramientas necesarias, una capacitación formal (con talleres educativos, seguimiento de actividades, calificaciones por desempeño y adquisición de conocimientos, etcétera) no es siempre la mejor forma de lograrlo. Antes de desperdiciar tiempo y dinero en un programa de actualización para tu consultorio, considera si cumples estos requisitos:

Existen sistemas internos que fomenten el cambio deseado

Si buscas una capacitación para transformar la forma que tus colaboradores actúan o deciden dentro del consultorio, hay una posibilidad que el entorno de trabajo no fomente las actitudes que buscas y por eso no las implementan, no por falta de conocimiento. Si no hay espacio para crecer y desarrollarse en las áreas que tú buscas, una sesión de entrenamiento es inútil.

Hay un interés por cambiar la estructura interna

Independientemente si el entorno de tu consultorio tenga las condiciones para fomentar las actividades deseadas o no, como líder debes estar dispuesto a hacer los ajustes necesarios para concretar la transformación. Si tus colaboradores completan su capacitación satisfactoriamente, es muy poco probable que sigan llevando sus actividades como siempre. Si no estás dispuesto a darles las nuevas herramientas que vayan a necesitar, estarías desperdiciando tu inversión.

Tu capacitación tiene una razón estratégica

No sirve de nada gastar dinero en entrenar o mejorar los conocimientos de tus colaboradores si no tienes una idea clara de por qué lo estás haciendo. Estas sesiones de entrenamiento deben tener un objetivo específico perfectamente claro (por ejemplo, entrenaremos al personal en cirugía porque empezaremos a hacer procedimientos en el consultorio) para justificar la inversión. Si no existe esta certidumbre, es probablemente porque la solución debe ser distinta.