Sin miedo a faltar a su ética, profesionales de la salud van contra Trump

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Cuando Donald Trump era candidato a la presidencia de Estados Unidos recurrió a un médico para que diera fe de su excelente estado de salud, y hoy, convertido en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, son precisamente los profesionales de la salud quienes desafían los límites éticos de su carrera en pro de lo que han llamado “un compromiso con la democracia americana”.

En diciembre de 2015 Harold Bornstein, médico de Trump, escribió una carta de cuatro párrafos en la que declaró que se trataba de “la persona más sana que haya sido elegida alguna vez a la presidencia”, y aunque guardó silencio durante muchos tiempo, en días recientes aparecieron entrevistas en las que especificó que el hoy mandatario estadounidense toma fármacos para cuidar su abundante cabellera, estabilizar sus niveles de colesterol y controlar la rosácea que presenta.

Aunque la ética profesional impide a los médicos divulgar información de las afecciones y estado de salud de sus pacientes, en esta etapa política de EE. UU. la labor del médico ha rosado e, incluso, quizás invadido el límite de lo personal, sin embargo, hay quienes creen estar en la obligación de “cuidar la salud de la nación” por encima de la de un sólo individuo.

Por ello, profesionales de la salud mental han conformado el grupo “Los Terapeutas Ciudadanos contra el Trumpismo”, cuyo manifiesto señala:

Como psicoterapeutas que practicamos en los Estados Unidos, estamos alarmados por el surgimiento de la ideología del trumpismo, que vemos como una amenaza para el bienestar de las personas por las que nos preocupamos y para la propia democracia norteamericana.

Al respecto, han asegurado que no pueden permanecer en silencio y expresan su parecer y diagnósticos sobre Donald Trump con base en los comportamientos que han observado en él.

Los terapeutas opositores al republicano han señalado que “está mentalmente enfermo y su temperamento lo vuelve incapaz de ser presidente” e, incluso, hablan de un caso de “narcisismo maligno” que implica trastorno personalidad, sadismo y agresión.

¿Estarán en lo cierto?, ¿qué opinas?

Imagen: Bigstock