Cada vez es más frecuente escuchar acerca del Síndrome de Burnout y aunque no nació con la tecnología, durante la era digital se ha transformado. Las herramientas actuales ofrecen múltiples ventajas pero también son un riesgo. Cuando se utilizan de una forma incorrecta pueden ser contraproducentes y generar mayores niveles de cansancio físico y emocional.
Al mismo tiempo, esta situación no es exclusiva de una profesión aunque especialmente dentro de la medicina es bastante común. El ritmo del trabajo y la presión constante que existe en los hospitales provoca que la palabra descanso sólo sea una ilusión.
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Pero antes, ¿qué es el Síndrome de Burnout?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el Síndrome de Burnout como un fenómeno ocupacional derivado del estrés laboral crónico. Se caracteriza por altos niveles de agotamiento, distanciamiento o cinismo respecto al trabajo, lo que no sólo perjudica la calidad de vida, sino también el rendimiento profesional.
Dentro del ámbito sanitario esta situación es muy preocupante porque no sólo está en riesgo el personal médico, sino también los pacientes. Su aparición genera un círculo vicioso en donde todas las partes se ven afectadas.
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La era digital ha generado la aparición de tecnopatologías
En el pasado el agotamiento únicamente estaba relacionado con la cantidad de trabajo; sin embargo, con la digitalización apareció un nuevo factor: el trabajador puede estar conectado prácticamente todo el tiempo. Esto ha generado fenómenos como las tecnopatologías o padecimientos relacionados con la tecnología.
- Tecno-sobrecarga: demasiadas plataformas, mensajes, notificaciones, correos y tareas digitales.
- Tecno-invasión: el trabajo penetra en el espacio personal mediante smartphones, correo y aplicaciones de mensajería.
- Hiperconectividad: la expectativa de responder rápidamente incluso fuera del horario laboral.
- Fragmentación de la atención: pasar continuamente de una tarea a otra.
- Fatiga por videoconferencias y pantallas.
- Sobrecarga informativa: recibir más información de la que se puede procesar.
- Dificultad para desconectarse: aunque termine la jornada, el trabajo continúa llegando al teléfono.
Una revisión sistemática encontró que precisamente la tecno-sobrecarga y la tecno-invasión son dos de los principales estresores tecnológicos y que, en general, los tecno-estresores se relacionan con resultados negativos en salud y trabajo.
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En medicina el fenómeno es todavía más evidente
El caso de los médicos es particularmente interesante porque la digitalización no necesariamente ha reducido el trabajo administrativo. De hecho, en muchos casos simplemente lo trasladó de la hoja de papel a la pantalla.
Los expedientes clínicos electrónicos, por ejemplo, permiten consultar información, compartir resultados y mejorar la continuidad asistencial. Pero también pueden generar más documentación, más mensajes, más alertas, más tareas administrativas y una mayor carga cognitiva.
Un análisis publicado en JAMA Internal Medicine en 2025 encontró que el trabajo médico está cada vez más centrado en el expediente electrónico, que consume cerca de la mitad del tiempo programado en consulta. Esta situación se ha asociado con mayores tasas del Síndrome de Burnout.
Además existe otro fenómeno particularmente importante: el “trabajo fuera del trabajo”. Un médico puede terminar su consulta, salir del hospital y continuar respondiendo mensajes, revisando resultados, completando expedientes o autorizando solicitudes desde casa. El resultado es una extensión de sus actividades profesionales, lo que significa nunca poder descansar.
