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Según ADA, el síndrome de Burnout se caracteriza por un estado de agotamiento mental, físico y emocional, que ocurre como resultado de la insatisfacción y el estrés en el entorno laboral. Está directamente relacionado con aquellas profesiones que brindan atención a otras personas, teniendo mayor prevalencia en el personal de salud y, en menor grado, en docentes y otros profesionales de servicio público.

Impacto social de síndrome de Burnout

Pese a no ser una enfermedad reconocida por el Manual de Diagnóstico de Desórdenes Mentales (DSM-V) ni el CIE 10, en el año 2000, la OMS declaró este síndrome como un factor de riesgo laboral, debido a que la desmotivación y desinterés que genera en quienes lo padecen, son la causa de altos índices de accidentes y de ausentismo laboral.

Un estudio publicado por SciELO, estima que hasta un 49,6% de los estudiantes de medicina pueden padecer este trastorno, debido a la combinación de la sobrecarga de trabajo y la infravaloración por parte de sus superiores. Al menos en la mitad de estos casos, este sentimiento se continúa y agrava durante el ejercicio profesional, por ello, recientemente se ha reavivado el interés de la comunidad científica por los medios compensatorios para sobrellevarla, por ejemplo el Sentido de Coherencia.

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¿Cómo se manifiesta el Síndrome de Burnout?

La psicóloga Cristine Maslach ha estudiado ampliamente esta patología y la describe como una respuesta inadecuada al estrés crónico con una tríada característica:

  • Cansancio emocional: caracterizado por una astenia progresiva. Se asocia al disgusto y la culpa.
  • Despersonalización: se produce un distanciamiento y trato impersonal, similar al que se le da a las cosas y no a las personas. Constituye una respuesta defensiva ante la desesperanza e impotencia.
  • Abandono de la realización personal: manifestado en la tendencia a la autoevaluación negativa, lo que genera sentimientos de frustración e incompetencia.

Claro está, que la sobrecarga emocional es un proceso progresivo, por lo que se reconocen 4 estadios clínicos que van de leve a extremo, siendo este último incapacitante y un factor predisponente para el suicidio.

El Sentido de Coherencia como moderador emocional

Los moderadores emocionales son todas aquellas herramientas en las que nos apoyamos para afrontar situaciones estresantes. Las respuestas afectivas como el llanto, actitudes como la resiliencia o el optimismo, e incluso el control personal o del entorno (el caso de las compulsiones) son mecanismos a los que de manera inconsciente recurrimos para sobrellevar el estrés.

En este contexto, en 1990 Aaron Antonovsky introdujo el término sentido de coherencia como un mecanismo efectivo para afrontar las situaciones desencadenantes del síndrome del quemado, y que abarca 3 ejes:

  • Compresibilidad: Capacidad de cambiar la percepción de una situación objetivamente estresante.
  • Manejabilidad: Recursos disponibles para enfrentar la situación.
  • Significatividad: Se refiere a la revalorización del trabajo realizado y su importancia.

Superando el reto

El síndrome de desgaste profesional es una situación que menoscaba la calidad de vida de miles de profesionales, sin embargo es una afección que puede ser tratada mediante la realización de pequeños ajustes en las dinámicas laborales, con el uso herramientas emocionales como el sentido de coherencia y el apoyo psicológico.  

 

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