El envejecimiento es un proceso natural que no se puede evitar. Más allá de las arrugas y las canas, también tiene un impacto interno que no se ve pero algunas veces se traduce en trastornos de salud mental como la soledad y el aislamiento, y para este tipo de situaciones la tecnología puede ser una importante aliada.
Acerca de este tema, el Dr. David Mischoulon, director del Programa Clínico y de Investigación en Depresión (DCRP) de Mass General Brigham, explica que la soledad y el aislamiento social pueden contribuir a síntomas de depresión y ansiedad, menor motivación y una peor calidad de vida, además de asociarse con un mayor riesgo de deterioro cognitivo.
También lee: Las 7 especialidades médicas con más problemas legales en 2026: desde GyO hasta Radiología
La tecnología puede ser una aliada de la salud mental
Ante este escenario, herramientas como WhatsApp, las videollamadas y las redes sociales pueden ayudar a mantener los vínculos sociales, especialmente cuando existen barreras como la distancia geográfica o problemas de movilidad.
“Una videollamada con los hijos o nietos que viven lejos puede representar una conexión social muy valiosa”, señala el Dr. Mischoulon. Sin embargo, el especialista destaca que estas herramientas son más beneficiosas cuando complementan las relaciones humanas existentes, en lugar de sustituirlas.
El beneficio de la tecnología no depende solamente del tiempo que una persona pasa frente a una pantalla, sino de cómo utiliza ese tiempo.
Conversar con familiares, participar en grupos, compartir intereses, aprender algo nuevo u organizar encuentros puede fortalecer la conexión social. Por el contrario, pasar muchas horas consumiendo contenido de manera pasiva puede desplazar actividades importantes como el ejercicio, el sueño, los pasatiempos y el contacto personal.
Nuevos AirPods con cámara: ¿Qué funciones tendrán y serán de utilidad para los médicos?
El papel de hijos y nietos es fundamental
Para el Dr. Mischoulon, familiares y amigos pueden desempeñar un papel positivo al acompañar a los adultos mayores en el uso de la tecnología, sin infantilizarlos y respetando su autonomía.
Pero el objetivo no debería ser únicamente enseñarles a utilizar un teléfono o hacer una videollamada. La tecnología debe servir como un puente para fortalecer los vínculos familiares.
“No solamente enseñarle a la abuela a hacer una videollamada, sino también llamarla con frecuencia”, es el espíritu de la recomendación del especialista.
La salud mental también se construye fuera de las pantallas
Además de utilizar la tecnología de manera saludable, el especialista recomienda mantener hábitos que favorezcan el bienestar durante el envejecimiento: actividad física, sueño adecuado, alimentación saludable, relaciones sociales y actividades que proporcionen interés y sentido de propósito.
Caminar con otras personas, participar en clubes o actividades comunitarias, hacer voluntariado, tomar clases, practicar deportes o reunirse regularmente con familiares y amigos son algunas alternativas que pueden ayudar a mantener una vida social activa.
La tecnología como herramienta, no como sustituto
A partir de todo lo anterior, el Dr. Mischoulon recalca la importancia de encontrar un punto de equilibrio: la tecnología puede ayudar a ampliar y mejorar la salud mental de los adultos mayores pero nunca se debe caer en excesos.
Un teléfono puede facilitar la comunicación con hijos y nietos, permitir encontrar comunidades con intereses similares, organizar actividades o aprender algo nuevo. El objetivo es que la tecnología ayude a los adultos mayores a participar más plenamente en la vida, no que termine ocupando el lugar de sus relaciones y actividades.
