La Tos Ferina es una infección respiratoria altamente contagiosa que, en México, registró durante 2025 un alarmante repunte. Durante todo el año ocurrieron 1,596 casos y 73 defunciones confirmadas, lo que representó un incremento de 257% y 114.7%, respectivamente, en comparación con el periodo anterior. Mientras que durante lo que va de 2026 se han detectado 97 casos en territorio nacional.
A la fecha continúa siendo una de las principales causas de mortalidad prevenible con vacunación en el mundo. Por desgracia la mayoría de los decesos ocurren en bebés que no están inmunizados o no tienen un esquema completo.
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¿Por qué aumentaron los casos de Tos Ferina en México?
El repunte de Tos Ferina en México durante 2025, que llevó al Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) a emitir alertas sanitarias, responde a una combinación de factores estructurales, epidemiológicos y de comportamiento social que afectaron tanto al país como a la región de las Américas.
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La caída en las coberturas de vacunación
El factor determinante fue el descenso sostenido en la cobertura de los esquemas básicos de vacunación, un problema que se agudizó a nivel global y nacional tras la pandemia de COVID-19.
La inmunización con la vacuna hexavalente y el refuerzo de la DPT registraron brechas importantes. Al normalizarse por completo la movilidad y la convivencia escolar, se encontró un “reservorio” inusualmente grande de niños susceptibles que no habían desarrollado anticuerpos, ni por vacunación ni por exposición natural, fenómeno conocido como deuda inmunológica.
El fenómeno de transición epidemiológica regional
El incremento en México no fue un evento aislado. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó repuntes significativos en varios países del continente como Estados Unidos, Brasil y Perú. Al ser la Tos Ferina una enfermedad altamente contagiosa por vías respiratorias, el incremento de la circulación del patógeno a nivel internacional facilitó la reintroducción y dispersión comunitaria en el territorio nacional.
Resistencia o variabilidad genética de la bacteria
Especialistas en epidemiología e infectología analizan la posibilidad de que variantes de Bordetella pertussis hayan presentado mutaciones menores o variabilidad genética que reducen parcialmente la efectividad a largo plazo de los componentes acelulares de las vacunas actuales, permitiendo una transmisión más fluida incluso en poblaciones con esquemas incompletos.
Retraso en el diagnóstico y subregistro inicial
Los síntomas iniciales de la Tos Ferina son idénticos a los de cualquier resfriado común o cuadro de influenza. Esto provocó que muchos casos no se aislaran a tiempo, favoreciendo la cadena de transmisión antes de que apareciera la tos paroxística característica. Cuando se fortaleció la vigilancia activa y la búsqueda intencionada por laboratorio (vía PCR), la curva de casos confirmados se elevó significativamente.
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¿Cuáles son los síntomas de la tos ferina?
Los síntomas de la Tos Ferina aparecen entre 5 y 10 días después de que una persona estuvo expuesta al contagio y en algunos casos, pueden pasar hasta 3 semanas. Al principio, los síntomas son similares a un resfriado común y pueden incluir escurrimiento o congestión nasal, fiebre baja y tos leve ocasional. Es importante saber que muchos bebés no presentan tos, pero sí podrían tener dificultad para respirar o pausas en la respiración que pueden causar un tono azulado en la piel.
Las personas con Tos Ferina pueden experimentar paroxismos o episodios de tos que pueden durar entre 1 y 10 semanas y pueden estar acompañados de un silbido al inhalar, vómito, cansancio, dificultad para dormir, dificultad para respirar y en algunos casos fractura de costillas.
