El trastorno bipolar es un padecimiento psiquiátrico que se caracteriza por la aparición de episodios alternos de manía (euforia excesiva, energía desbordada, disminución de la necesidad de dormir) y depresión (tristeza profunda, fatiga, pérdida de interés). Es un problema de salud real que afecta la calidad de vida de los pacientes.
En la psiquiatría moderna uno de los mayores desafíos no es sólo el tratamiento, sino el tiempo que transcurre entre la aparición de los primeros síntomas y un diagnóstico preciso.
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¿Cuántas personas tienen trastorno bipolar en México?
De acuerdo con la Secretaría de Salud (SSA) se estima que más de tres millones de personas viven con trastorno bipolar en México. Es una condición que suele manifestarse en etapas tempranas de la vida y que, sin un abordaje médico adecuado, puede impactar de forma profunda la funcionalidad personal, social y laboral de los pacientes.
A pesar de la elevada cifra se estima que más del 50% de los casos permanece sin diagnóstico, lo que retrasa el inicio del tratamiento hasta por una década desde la aparición de los primeros síntomas.
“El tiempo que transcurre sin diagnóstico es tiempo en el que la enfermedad avanza, se deteriora la calidad de vida del paciente y aumenta la carga emocional y económica para su entorno cercano. Detectar a tiempo el trastorno bipolar puede marcar la diferencia entre una vida limitada por recaídas y una vida con proyectos, estabilidad y bienestar”, señaló el Dr. Gerardo Cabrita, Gerente Médico de Adium México.
Consecuencias diferentes en hombres y mujeres
Sumado a lo anterior, se estima que el trastorno bipolar se presenta de forma similar en hombres y mujeres, aunque con diferencias clínicas relevantes. Sin tratamiento, hasta un tercio de los pacientes puede presentar intentos de autolesión, lo que refuerza la urgencia de una intervención médica temprana y sostenida.
Actualmente, el abordaje terapéutico del trastorno bipolar ha evolucionado hacia modelos personalizados e integrales, que combinan psicoeducación, seguimiento médico y tratamientos farmacológicos diseñados para estabilizar el estado de ánimo, reducir recaídas y preservar la funcionalidad cognitiva y social del paciente.
Medicamentos como los antipsicóticos atípicos han demostrado eficacia tanto en fases maníacas como depresivas, contribuyendo a la estabilidad emocional y al restablecimiento de rutinas clave como el sueño.
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La importancia del diagnóstico oportuno
El impacto del trastorno bipolar trasciende al paciente porque familias y cuidadores juegan un rol fundamental en el éxito terapéutico, al fomentar la adherencia al tratamiento, reconocer los síntomas tempranos y generar entornos estructurados y empáticos.
El diagnóstico oportuno es crucial porque el padecimiento suele “disfrazarse” de otras condiciones. Con frecuencia, los pacientes buscan ayuda durante un episodio depresivo, lo que lleva a diagnósticos erróneos de depresión unipolar.
Tratar un trastorno bipolar únicamente con antidepresivos, sin un estabilizador del ánimo, puede ser contraproducente. Existe el riesgo de inducir un “viraje” hacia la manía o aumentar la frecuencia de los ciclos. Un diagnóstico temprano evita este ensayo y error farmacológico que tanto desgasta al paciente.
