La salud y el bienestar físico y mental de los pacientes no son resultado de un esfuerzo efímero. De hecho, hay múltiples estudios que demuestran que es un proceso integral. En la lactancia, la adolescencia y la misma gestación se arma el aparato biológico que sostendrá a los pacientes durante sus vidas. Por eso, no es sorpresivo que los traumas infantiles influyan en este proceso.

A esta conclusión llegó el Departamento de Salud Pública de New Hampshire. De acuerdo con AP, la dependencia asegura que los traumas durante la niñez aumentan el riesgo de padecer una mala condición física como adultos. Entre los pacientes con Experiencias Infantiles Adversas hay un riesgo casi 50 por ciento mayor de tener una peor salud con respecto al resto de la población.

Traumas y enfermedades: una relación nociva para la salud

El departamento utiliza el término Experiencias Infantiles Adversas para abarcar una serie de traumas. Entre ellos, abuso, abandono, ser testigo de violencia doméstica y crecer entre familiares adictos. La dependencia sacó sus conclusiones al pedirle a una muestra de la población calificar su estado de salud. De quienes reportaron haber pasado al menos una de estas vivencias, el 17 por ciento lo describieron como mediocre. Para el resto, solo 1 de cada 10 emitieron esta opinión.

Patricia Tilley, directora adjunta de la División de Servicios de Salud Pública del estado, señaló que no solo empeoró su salud. Los traumas infantiles también incrementan la incidencia del uso (y abuso) de sustancias como el tabaco. Asimismo, tienden a deteriorar la integridad mental misma de los pacientes. Dentro de la población femenina estas Experiencias Infantiles Adversas son más frecuentes (56 por ciento). Así pues, su bienestar físico y psicológico está en mayor riesgo.

Es una prioridad de salud pública prevenir y atender las Experiencias Infantiles Adversas. No solo son un imperativo moral al que debemos prestar atención. También son muy costosas para todos nosotros. [Los traumas en la niñez] representan miles de millones de dólares en pérdida de productividad. Miles de millones en gastos de salud, educación especial, justicia criminal y protección a niños.

Los especialistas señalaron que no solo se debe prestar atención a los niños. También hay que crear redes de apoyo para los mismos padres. Señalaron que deben atenderse problemas mentales y retos de consumo de sustancias oportunamente. De lo contrario, sus hijos pueden resultar un desafío mucho más grande en el futuro por sus traumas

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