Son muchas las personas que intervienen en un hospital para su correcto funcionamiento. El trabajo de cada uno es importante para conseguir ofrecer un servicio integral de calidad. Aunque así como se le exige a los trabajadores de la salud también se les debe de ofrecer las suficientes garantías de seguridad y dignidad. Y precisamente en ese aspectos los residentes son quienes muchas veces sufren de una explotación moderna que los deja en riesgo.

Adversidades a las que se enfrentan

A pesar de las jornadas extremas que enfrentan de 36 horas continuas de trabajo, el principal problemas es que carecen de una figura legal. Por lo tanto no está definido si se les debe considerar como trabajadores o como estudiantes. Además el salario/beca que reciben es demasiado bajo en comparación con todas las labores que realizan.

Ante esta situación, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, fue claro al afirmar que México está en deuda con sus residentes. Agregó que de manera histórica se ha minimizado a este sector del área de la salud y eso momento de que eso cambie.

“Esta deuda deberá ser cubierta con el fortalecimiento integral del sistema de salud, con presupuesto, infraestructura, actualización tecnológica y calidad de atención desde el primer contacto y hasta los institutos y hospitales de concentración y alta especialidad.

Agregó que también es necesario contar con becas suficientes y salarios dignos. Señaló que a lo largo de la pandemia los residentes siempre se han mantenido en la primera línea de atención a los pacientes infectados. Por eso es momento de recompensar a todos los integrantes de este gremio.

Residentes concluyen su etapa de especialización

En ese sentido, Graue Wiechers felicitó a los 100 residentes recién graduados del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ) que estudiaron en la UNAM. Dijo que son un orgullo para el país y reconoció que el 2020 fue el año más complicado para todos.

Resaltó que durante casi un año han estado envueltos en trajes a los que no estaban acostumbrados, sentido la asfixiante respiración a través de las mascarillas, pero jamás se rindieron ante la pandemia ni disminuyeron las historias clínicas ni las revisiones de expedientes.

“Cuando se cree haber adquirido los conocimientos necesarios surgen nuevos que obligan a la permanente actualización. Cuando ya se es diestro en una técnica o procedimiento, la tecnología en su desbordada actualización, cambia y obliga al readiestramiento y adecuación”.

Por su parte, Susana Lizano, investigadora emérita de la UNAM, celebró la preparación de los especialistas, la cual ha sido fundamental en esta pandemia. Asimismo, llamó a los graduados a trabajar por el desarrollo de la ciencia en México que permita a las personas tomar las mejores decisiones y a hacer frente a las crisis sanitarias que se presenten.