Si existe un problema de salud que ha presentado un alarmante incremento en México es la diabetes. Mientras en 1980 era responsable de cerca de 14 mil fallecimientos al año, para el 2019 pasó a 105 mil decesos. A su vez, en la actualidad existen 9 millones de personas diagnosticadas con este padecimiento; sin embargo, se estima que la cifra real podría ser del doble. La falta de revisiones periódicas es la responsable de que muchos ciudadanos desconozcan su estado de salud.

Si bien, la mayoría de los casos ocurren en adultos, en fechas recientes también ha existido un ligero aumento de diabetes en población infantil. Precisamente para este sector es que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha diseñado una innovadora prueba. A través de una pequeña muestra de sangre es posible detectar si niños entre 0 y 10 años presentan resistencia a la insulina, lo que podría conducirlos a padecer enfermedades metabólicas en la adultez.

Este año iniciaron con los primeros exámenes, que consisten en colocar en una tira de papel las gotas de sangre para analizar parámetros como ADN y hormonas, entre otros, explicó Berenice Palacios González, titular de esta investigación que se lleva a cabo en la Unidad de Vinculación de la Facultad de Medicina.

De acuerdo con la más reciente Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2018), en México tres de cada 10 infantes tienen obesidad, lo que los hace más propensos a afecciones como diabetes tipo 2, que en población adulta es la segunda causa de muerte, sólo por debajo de las enfermedades del corazón.

Detección oportuna en población infantil

En 2015, Palacios González se incorporó a la Unidad de Vinculación, donde comenzó a trabajar en la línea de diabetes gestacional, con el propósito de identificar en mujeres embarazadas una huella metabólica antes del diagnóstico del padecimiento.

Descubrimos que en México no a todas las embarazadas les realizan la curva de tolerancia a la glucosa. Entonces, en muchos casos no se diagnostica la diabetes gestacional, y no hay control prenatal ni seguimiento neonatal. En consecuencia, no se registra de manera temprana a individuos con mayor posibilidad de desarrollar esta enfermedad en su vida adulta.

Por ello, los expertos decidieron elaborar un estudio para detectar, mediante gotas de sangre, una predisposición.

La prueba es similar a un tamiz neonatal. Con una lanceta se obtienen tres gotas de sangre que se colocan en tiras de papel: con la primera se estudian marcadores epigenéticos; con la segunda, niveles de insulina y leptina; con la última, niveles de triacilglicéridos, glucosa, colesterol y hemoglobina glucosilada.