Desde que Rusia presentó al mundo su vacuna Sputnik V contra la Covid-19 fue bastante criticada. En primera instancia se le acusó de competencia desleal porque no siguió los protocolos establecidos por las autoridades internacionales. Por lo mismo, logró grandes en poco tiempo hasta convertirse en una de las opciones más avanzadas. Mientras que por otra parte, ante la urgencia por conseguir una solución contra la pandemia, se requieren de acciones extraordinarias que beneficien a la población en estos momentos tan complicados.

Por su parte, apenas esta semana el gobierno ruso presentó los resultados intermedios del ensayo fase 3 de su vacuna. Lo que más ha sorprendido es que muestra una eficacia del 92 por ciento, lo que cumple con los estándares de cualquier inmunización. Con esto también se coloca por encima del proyecto de Pfizer que tiene una tasa del 90 por ciento.

De manera paralela al ensayo que involucra a 40 mil voluntarios, también se eligió a un grupo selecto de 42 médicos para conocer el potencial de la vacuna y si genera efectos adversos. El inconveniente es que de acuerdo con lo reportado por el periódico inglés Mirror, tres de ellos dieron positivo a la prueba Covid-19. En tanto que los otros 39 se reportan estables y hasta el momento no han presentado incidentes mayores en su salud.

¿Qué fue lo que pasó?

Con respecto a lo sucedido, existen algunas hipótesis que se manejan. La primera es que el contagio pudo ocurrir antes de que los doctores fueran vacunados. Debido a que el virus SARS-CoV-2 tarda hasta 10 días en mostrarse en el cuerpo, los galenos pudieron estar infectados desde antes y no saberlo.

También se ha mencionado que los tres médicos que resultaron infectados pudieron recibir un placebo durante la prueba. Por lo tanto no habían generado los anticuerpos que la vacuna normalmente provoca.

Objetivo de las vacunas

De igual forma, es preciso recordar que la efectividad de la inmunización no es total. Al igual que cualquier otra existen opciones mínimas de que no genere la defensa deseada en las personas. En ese sentido, el objetivo de las vacunas no es impedir una enfermedad sino reducir las probabilidades de que ocurra.

Por lo pronto se mantiene en análisis lo ocurrido para determinar con precisión la causa de la falta de protección en los tres médicos que resultaron infectados.

Ahora bien, con respecto a los efectos secundarios que han sufrido quienes han recibido la inoculación, los más comunes han sido fiebre, dolor de cabeza y dolor muscular. No se trata de afectaciones graves o de alta intensidad, por lo que desde este punto de vista se le puede considerar como segura.