Patrocinado por RB MJN

 
 
 
 
 
 
 
El veneno secretado por las abejas obreras de varias especies se denomina químicamente la apitoxina, que lo emplean como medio de defensa contra predadores y para el combate entre abejas. Es producida en dos glándulas y la acumulan en un saco que forma parte del aparato defensivo.
 
La apitoxina es una mezcla que contiene ácido fórmico, una mezcla de proteínas, adolapina es decir una sustancia calmante del dolor 80 veces más potente que la morfina y el opio, además contiene apamina conformada por 18 aminoácidos que son antinflamatorios, euforizantes y antigénicas, Melitina F o promelitina con propiedades radioprotectoras, Péptido 401 o MCD, secapina, enzimas y aminas de bajo peso molecular.​[1]
 
La apitoxina ejerce acción analgésica y antiinflamatoria. Esto impulsó el uso de este veneno como terapia alternativa en casos de reumatismo. Además, ha mostrado algunas propiedades inmunoactivantes, lo que favoreció su experimentación como coadyuvante en la ​esclerosis múltiple​. Sus efectos sobre la salud aún no han sido objeto de estudio sistemático, por lo que no está autorizada como medicamento.
 
Sin embargo, las condiciones personales también influyen ante una picadura de abeja o avispa; lo que hace que la respuesta sea bien distinta dependiendo del paciente. Algunos tendrán una grave reacción con sólo una picadura. Otras personas presentarán inmunidad a las picaduras como en el caso de algunos apicultores. Las reacciones tóxicas son sistémicas y por picaduras múltiples, éstas se diferencian de las reacciones alérgicas por los efectos gastrointestinales, diarrea severa, incontinencia urinaria, mareos y hasta pérdida de la conciencia durante la crisis.
 
La apiterapia – alopática – usa dosis de apitoxina de 0,5 ml que contiene aproximadamente 500 gamma o microgramos que corresponden al veneno de 5 abejas obreras adultas.
 
La apiterapia es una terapia natural que consiste en el empleo de los productos de las abejas –y en especial del veneno que inoculan a través de su aguijón, la apitoxina– para mejorar la salud y aliviar el dolor y los síntomas de diversas enfermedades. Aún faltan estudios clínicos más estructurados para comprobar todas las posibilidades que ofrece la apiterapia para los seres humanos.
 
Una de las aplicaciones más interesantes es su utilización contra las arrugas, considerado como el nuevo bótox natural, su efecto se ve en favorecer la circulación de la sangre, lo que hace que la piel luzca más joven. Actúa directamente sobre los músculos faciales, produciendo una mejora considerable en los signos de la edad y favoreciendo la elasticidad y firmeza de la piel. Su acción principal es tensora o lifting, disminuyendo la apariencia de arrugas faciales, favorece la regeneración celular para conseguir un aumento de la producción de colágeno y repara las células dañadas. Además, mejora la microcirculación de los tejidos dérmicos, mejorando la irrigación de las células faciales. También atenúa las consecuencias del daño oxidativo, produciéndose una acción rejuvenecedora o antiedad sobre la dermis.
 
En Colombia existe la Sociedad Colombiana De Apiterapia, Institución que presta servicios, desarrolla productos y lleva a cabo la investigación y divulgación a partir de los productos de las abejas como miel, propóleo, jalea real, polen, pan de abejas, cera y veneno de abejas con el fin de prevenir y tratar diferentes enfermedades agudas y crónicas relacionadas. ​[2]
 
[1]​ (Formación, 2016)
[2]​ (Sociedad Colombiana de Apiterapia, 2019)
 
●  Material dirigido solo a profesionales de la salud.
●  Información realizada para profesionales de la salud en territorio colombiano.
● Todo lo publicado en la plataforma es una recomendación, mas no una prescripción o indicación médica.