Y el abuelo, ¿cuándo o quién lo va a tratar?

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Un evento que frecuentemente olvidamos, es que desde que nacemos iniciamos a envejecer. El incremento de la población de los adultos mayores según los datos del INEGI está en aumento, el envejecimiento de la población es un hecho y determinara uno de los mayores retos de la salud de México.

Desafortunadamente la gran mayoría de las escuelas de medicina no nos enseñaron a “tratar” al adulto mayor, solo que al referirme a tratar no lo hago por el manejo médico, sino al cómo abordarlo y permitir que este paciente exprese abiertamente lo que siente.

La medicina debe evaluar, manejar, tratar y prevenir enfermedades o lesiones condicionadas por agudización de un problema crónico o por la evolución natural de la entidad. Lo anterior sin importar el grupo etario al que debemos de atender.

Los hechos

En pacientes geriátricos aumenta la probabilidad de reingresos, por la larga estancia hospitalaria (2.4 a 4.6 mayor riesgo de hospitalización y hasta 5 veces mayor probabilidad de ingreso a la terapia intensiva), además de mayor morbilidad y mortalidad desde su ingreso. Considere además previo al ingreso: ¿Qué edad tiene?, ¿cuál es su estado de salud?, ¿qué comorbilidades tiene?, ¿cómo están las redes sociales y familiares del paciente?, ¿tiene alteraciones de la memoria o daño cognitivo?, ¿cuántos y qué medicamentos toma?, ¿existe el riesgo de polifarmacia? y finalmente ¿quién soy como ser humano (medico ya eres) y como lo pienso abordar?

Por increíble que parezca, existen reportes que refieren que los médicos de urgencia se sienten incómodos cuando atienden a pacientes mayores. Lo anterior podría ser explicado porque el médico de urgencias y algunos de otras especialidades no cuentan con una formación amplia que le permita hacer frente de manera holística a todos los problemas del adulto mayor, ya que o siempre está determinado de forma explícita cómo abordar a los pacientes geriátricos.

Además el adulto mayor es muy impredecible en su estado metabólico y emocional, por lo que debe estar alerta a los cambios sutiles para tratarlo correctamente y con todos los recursos, ya sea en su consultorio o con ulterior envío al área de urgencias. Independientemente que además de ser más compleja su atención porque estos pacientes se presentan a los servicios de urgencia (SU) con signos y síntomas atípicos además de múltiples comorbilidades que complican el abordaje diagnóstico y terapéutico

Si usted cree que no le corresponde

Recuerde que como médicos somos los que tomamos la decisión de en qué momento  vamos a atender al paciente, ¿Dónde lo vamos a atender?, si cuento o no con los recursos para la atención, ¿Si debo o no darle ciertos cuidados? Por lo tanto, solo yo decido la prioridad de atención de cada paciente y como abordarlo.

Debería de estar organizado para atenderlos adecuadamente, excluyendo la improvisación. Considerando, el costo de la toma de decisiones, aun si no cuando no existe un claro diagnóstico y manejo del paciente, es inversamente proporcional al grado de experiencia del médico que toma las decisiones, pero ello no siempre aplica al paciente geronte.

Mayor incidencia de mortalidad desde la valoración inicial

  • Más de 6 diagnósticos médicos en tratamiento
  • Peso bajo o bajo índice de masa corporal
  • > 9 medicamentos prescritos
  • Diferentes horarios de medicamentos por día
  • Problemas Neurológicos agudos (Delirum, Sincope, coma)
  • Patología respiratoria Aguda
  • Patología cardiaca (Choque, Infartos, Crisis hipertensiva)
  • Patología digestiva (hemorragias, pancreatitis insuficiencia hepática)
  • Patología renal (Insuficiencia aguda o crónica)
  • Urgencias diabéticas (Cetoacidosis, coma hiperosmolar)
  • Infecciones severas
  • Pacientes con quimio ó radioterapia  con ciclos frecuentes
  • Leucemia o linfomas asociados a hemorragia
  • Traumatismo cráneo encefálico moderado con o sin Lipotimia
  • Fracturas de cadera

Cambio del abordaje del paciente (educación sobre urgencias geriátricas)

La única posibilidad de proporcionar una atención adecuada a estos pacientes es escuchándolos a ellos y a sus familiares, para obtener datos verídicos para su atención formal. La atención de estos pacientes debe ser de forma adecuada, expedita y con escucha empática aun si llega por su propio pie o por camilla, sin retrasar los flujos de atención.
Si lo va a hospitalizar debe de explicarle a él o ella y a sus familiares de su decisión, son ancianos no retardados.

Conclusión

Ellos requieren un plan personalizado de cuidados para evitar que pierda autonomía y facilitar a los ancianos que viven en su domicilio que permanezcan en el mayor tiempo posible con una buena calidad de vida.

Recuerde el anciano, no es un hijo de vecino, podría ser su abuelo, su tío o uno de sus padres y como cualquiera de ellos merece una excelente atención, cuidado y respeto a su persona e integridad física.