Una constante en la vida de los médicos son los miedos e incluso algunos empiezan desde el primer semestre de la carrera. Dentro de todos los que existen hay algunos que son más comunes incluso entre los que son hijos de doctores o conocen a profundidad en qué consiste la carrera.
En ese sentido, vale la pena señalar que los profesionales de la salud son personas al final de todo. Muchas veces se piensa que son perfectos o están blindados contra las emociones pero no es así.
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¿Cuáles son los miedos más comunes en los médicos?
Una vez aclarado lo anterior ahora es momento de analizar los miedos más comunes que suelen tener los médicos al momento de empezar su formación académica. No significa que todos los estudiantes los van a desarrollar pero al menos la mayoría sí va a tener al menos uno.
- El miedo al “No soy lo suficientemente inteligente”. Es el famoso síndrome del impostor. Muchos entran a la universidad pensando que fueron un error de admisión y que, en cualquier momento, los doctores se darán cuenta de que no pertenecen ahí.
- Decepcionar a la familia. Muchos estudiantes cargan con las expectativas de padres que son médicos o que han hecho un gran sacrificio económico. El miedo a fallar y “perder el dinero o el orgullo” de la familia es una presión constante.
- El contacto con la muerte y el sufrimiento. ¿Cómo reaccionaré ante mi primer cadáver en Anatomía? ¿Me desmayaré al ver sangre? ¿Podré soportar ver a alguien sufrir? La transición de la teoría a la cruda realidad humana es intimidante.
- Perder la vida social. Existe el mito (con algo de verdad) de que los médicos no tienen vida social. El miedo a dejar de ver a los amigos, no tener hobbies o que la pareja te deje por falta de tiempo es muy real.
- La montaña de información. Ver el tamaño de los libros como el Guyton (Fisiología) o el Moore (Anatomía) asusta a cualquiera. La duda es siempre la misma: “¿Cómo voy a meter todo eso en mi cabeza?”
- No ser capaz de manejar la responsabilidad. A diferencia de otras carreras, aquí un error puede costar una vida. Aunque falten años para que tomes decisiones clínicas, el peso de esa responsabilidad futura empieza a sentirse desde el día uno.
- Quedarse atrás. Medicina es competitiva por naturaleza. El miedo a que todos entiendan un concepto menos tú, o a ser el que siempre saca las notas más bajas del grupo, genera mucha ansiedad.
- El agotamiento físico y mental. Las historias de guardias de 36 horas y noches sin dormir son leyendas urbanas que se vuelven realidad. El miedo a no tener la resistencia física para aguantar el ritmo de la carrera es muy frecuente.
- No encontrar una especialidad. Aunque apenas empiezan, muchos ya sufren pensando: “¿Y si no paso el ENARM para entrar a la residencia?” o “¿Y si termino la carrera y no me gusta ninguna especialidad?”.
- Olvidarlo todo en el momento clave. Otro de los miedos frecuentes en los médicos es pensar que al estar frente a un paciente se les olvide todo lo que aprendieron en la carrera.
En medicina, el miedo no es solo una emoción pasajera; es un compañero de cuarto que se instala sin permiso desde que compras el primer estetoscopio. Pero aquí está el secreto que pocos te dicen en la facultad: el miedo no es una señal de que eres incapaz, sino de que comprendes la magnitud de lo que tienes entre manos.
