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Todos sabemos que uno de los aspectos no negociables del ejercicio médico implica la disponibilidad de atender al paciente en todo momento. Es por ello que los sistemas de salud en todo el mundo cuentan con servicios de emergencia, en los cuales el personal sanitario toma guardias para garantizar la atención de los pacientes 24 horas al día.

Sin embargo, este tipo de turnos de trabajo fuera de los horarios regulares tienen importantes repercusiones en la salud física y mental de los médicos y demás miembros del equipo de salud. Lo cual afecta, no sólo a los individuos, sino que también impacta de forma negativa el funcionamiento de los servicios sanitarios de emergencia. Veamos 3 formas en que las largas jornadas de emergencia pueden afectar la salud física y mental de los profesionales sanitarios:

El síndrome de Burnout

El también llamado “síndrome de desgaste profesional” es una enfermedad descrita a mediados de los años setenta por Freudenberger y consiste en una respuesta emocional al estrés, que se observa principalmente en los prestadores de servicio, de forma muy particular en los miembros del equipo sanitario.

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Se trata de un síndrome laboral en el que se observa una tríada característica que incluye agotamiento emocional, despersonalización y abandono de la realización personal. Como consecuencia, el médico que lo padece atraviesa un periodo de sobrecarga emocional que progresa en el tiempo, y puede llegar a ser incapacitante.

Desde el punto de vista psicológico, se considera que el síndrome de burnout es un factor predisponente para el suicidio. Lo alarmante, es que es una entidad que acompaña al médico desde los inicios de su formación académica. Esto debido, a la sobrecarga de trabajo y la percepción de que sus esfuerzos no son suficientes.

Secuelas físicas

La fatiga y problemas musculoesqueléticos asociados al manejo de los pacientes son un problema común en médicos, enfermeros y paramédicos. En especial, las afecciones de la columna vertebral como hernias de disco, lumbalgias y cervicalgias. Las alteraciones del sueño, también son muy comunes en el equipo de guardia como consecuencia del desajuste horario.

Sin embargo, el mayor riesgo que enfrentan los médicos en emergencia es el contacto con los fluidos corporales de los pacientes. Situación que se ha hecho evidente en los últimos tiempos, por la cantidad de médicos contagiados y fallecidos al contraer COVID-19 en los centros de salud donde trabajan.

El riesgo de contagio de enfermedades infecciosas como tuberculosis, hepatitis C y HIV, entre otras es significativamente mayor en los profesionales de emergencia que en otros servicios de salud. La razón es la propensión a accidentes laborales con jeringas u otros objetos punzo penetrantes por la premura con la que hay que atender situaciones de vida o muerte.

Consecuencias laborales

Tomando en cuenta los factores individuales, no es de extrañar que los servicios de emergencia manejan cifras altas de ausentismo laboral y de baja productividad, en comparación a otros servicios hospitalarios.

Incluso la OMS ha hecho un llamado de atención respecto a esta problemática, con miras a que las instituciones tomen medidas para garantizar la salud física y mental de los trabajadores. Además, de procurar una atención integral al paciente.

 

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