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Como médicos tenemos la responsabilidad no sólo de salvaguardar la vida de nuestros pacientes, sino de informar sobre los factores de riesgo que implican las patologías que padecen. Muchas veces, las personas piensan que los médicos no tienen sentimientos, ni filtros al emitir malas noticias. Sin embargo, es cuestión de tacto y por eso es importante escuchar algunos consejos con respecto a cómo se dicen los diagnósticos.

La comunicación entre los médicos y los pacientes no siempre se da de forma ligera. Muchas veces interfieren los sentimientos, las relaciones afectivas, culturales o sociales. De cualquier manera y en frente de distintas situaciones se debe manejar un lenguaje claro, pero no tan brusco. Esto le da seguridad y confianza tanto a los pacientes como a los familiares. Échale un vistazo a las siguientes recomendaciones, y verás como la relación paciente-médico llega a otro nivel. Por ello puedes hacer:

Hablar con claridad

Evita ser uno de esos médicos que hablan y no se le entiende nada. Utilizando un lenguaje claro, sin tecnicismo. Haz una breve descripción de la enfermedad, los síntomas y los riesgos de tener la enfermedad.

Asimismo no escondas los factores que impiden la sanación, y las posibles consecuencias e incluso si hay posibilidades de muerte o no.

Usa medios visuales

Si quieres llegar al paciente debes informar como es el comportamiento de la enfermedad. En estos tiempos hay figuras en 3D donde puedes mostrar la zona impactada y explicar cómo reacciona a los medicamentos, o si hay obstrucciones. El paciente puede ver más claro donde está el problema y ubica mejor la enfermedad. Ahora, no solo sabe los riesgos sino donde está localizada y cuál es la posible evolución. En caso de no tener maniquíes, puedes utilizar folletos, afiches e incluso descargar aplicaciones donde se muestre el cuerpo humano.

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Responde a todas las preguntas

A medida que vayas explicando, haz pausas para comprobar si en efecto el paciente o el familiar está comprendiendo lo que dices. Para ello, haz preguntas claves cómo: ¿Entiendes?, ¿Tienes alguna duda?¿Te explico mejor?. De esta manera, se abre la oportunidad de que al finalizar se pierdan algunos detalles y se desperdicien dudas importantes.

No escondas los riesgos

En este punto, luego que has expuesto la enfermedad y el tratamiento sugerido debes hablar sobre los riesgos. En caso de que sea una enfermedad en estado avanzado no escondas nada, por supuesto busca palabras que no impacten tanto al paciente. Habla de que hay posibles soluciones, tratamientos y opciones de cura. En caso de no haberlas, lo mejor es hablar en compañía de un familiar y dar palabras de aliento en medio de la situación.  

 

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