En el campo de la salud es indispensable contar con una formación profesional. Dentro de la parte formativa se aprenden los conocimientos mínimos necesarios para poder ingresar al campo laboral. Aunque la realidad es que siempre se debe reforzar lo visto en la escuela para contar con la mayor preparación posible. La competencia suele ser muy fuerte y por eso es necesario jamás permanecer estático o creer que ya se sabe todo.

Al mismo tiempo, un aspecto muy importante y que no siempre se ve a fondo en las escuelas es la empatía médica. En su definición más simple, es la la capacidad de ponerse en la posición de los demás, quienes en este caso son los pacientes. Consiste en lograr identificarse con las personas que se encuentran alrededor y al mismo tiempo proyectar seguridad.

Un médico sin empatía muy difícilmente podrá conectar con sus pacientes. Por lo regular va a ofrecer un servicio frío y al final eso provoca que las personas opten por acudir con otro especialista. Para que eso no te ocurra te compartimos cinco consejos que debes poner en práctica dentro de tu vida profesional.

Llama al paciente por su nombre

Es la acción más sencilla y al mismo tiempo importante que puedes hacer. La mayor queja de los pacientes es que no se sienten atendidos dentro del consultorio al considerar que reciben un trato frío. Para que eso no te ocurra, personaliza tus consultas al dirigirte siempre por el nombre o apellido de las personas.

Atiende a los demás como te gustaría que te cuidaran a ti

Recuerda que aunque seas médico, en algún momento te vas a enfermar y vas a necesitar acudir con algún colega. La misma atención y cuidado en los detalles que te gustaría recibir es la que tú debes ofrecer siempre a tus pacientes.

Escucha con atención a los pacientes

Es muy común que a lo largo del día tu mente esté invadida por recuerdos, pendientes o tareas que necesitan ser completadas a la brevedad. Durante la consulta con el paciente evita todo tipo de distracción y centra toda tu atención en la persona que tienes enfrente.

Atiende a todos los pacientes por igual

El principio de la empatía radica en que todos son iguales y merecen la misma atención. Nunca hagas distinciones por la procedencia, clase social, religión o creencias dentro de tu consultorio.

Ofrece confianza a los pacientes

Tu primera misión siempre debe ser detectar el origen de la enfermedad o problema. De manera paralela, procura ofrecer palabras de apoyo al paciente porque serán la clave para calmarlo y mejorar la relación interna.