6 claves de éxito para tu consultorio y 3 errores que debes evitar

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Uno de los mayores errores que pueda tener cualquier médico que esté considerando abrir su propio consultorio, es pensar que milagrosamente éste alcanzará el éxito y los pacientes llegarán como abejas cuando hay miel. En la actualidad cada vez son más los médicos que deciden emprender y abrir sus propios consultorios privados, pero a decir verdad, son pocos los que alcanzan un éxito significativo que recompense todo el esfuerzo que conlleva.

En este artículo te aconsejaremos un par que cosas que puedes puedas tomar en cuenta si ya tienes tu propio consultorio o si te encuentras pensando en abrir uno en el futuro. De igual manera te diremos los errores más frecuentes que debes evitar para no fracasar.

La ventaja de la calidad

  • Muchas veces la relación precio-calidad no es la mejor. Algunos médicos aprovechan esa estrategia utilizando materiales de baja calidad para así poder tener un margen de ganancia un poco mayor, aunque obviamente no es lo ideal y menos si se trata de salud. La mejor manera de diferenciarte ante la competencia es ofreciendo la mayor calidad posible. Una buena relación precio–calidad, siempre es bien percibida por el consumidor, en este caso, el paciente.

Evita defraudar a tus pacientes

  • Aún cuando sólo sea una persona la que quede insatisfecha con el trato dentro del consultorio, ésta puede desacreditarte con facilidad, pues es más sencillo criticar que recomendar. Si, por ejemplo, haces que tu paciente espere largo tiempo por la consulta puedes ofrecerle alguna clase de compensación por la demora; evita en la medida de lo posible que las personas salgan de tu consultorio con un mal sabor de boca.

La ventaja del factor humano

  • Sin duda es un punto muy importante, ya que el paciente, como toda persona, tiene sentimientos y percibe sensaciones y estímulos externos a el, desde el primer contacto es básico que sienta confianza tanto del personal que labora en tu clínica como de ti. Si todo tu equipo de trabajo está en sintonía con los objetivos del procedimiento y la estrategia será una grata experiencia para tu paciente.

Date tiempo entre consulta y consulta

  • Tómate un par de minutos entre cada consulta, programa cada una con el tiempo suficiente para que puedas respirar profundo, preparar el material para utilizar en consulta, limpiar los instrumentos de medición y aromatizar el consultorio. Esto hablará muy bien de ti.

Sonríe

  • Recibe a todos tus pacientes con una sonrisa, sabemos que al final del día después de 8 consultas es difícil mantener el buen ánimo, pero trabaja en ello, es muy importante que todos tus pacientes te vean con tu mejor cara para evitar que se incomoden o se cierren cuando empiece la consulta.

Un buen consultorio

  • Es indispensable que el consultorio sea confortable, moderno y esté bien adaptado; esto envuelve detalles que van desde proporcionar fácil acceso a un estacionamiento hasta la perfecta aplicación de todas las normas de higiene. Así mismo hay que prestarle gran atención al tipo de muebles y decoración de la sala de espera y demás áreas, que no tienen que ser ostentosas, pero sí de buen gusto, ya que será tu carta de presentación inicial.

Errores

Optimismo exagerado

  • Suena extraño que esto sea una razón para no tener éxito; sin embargo, el hecho de vivir constantemente en la fantasía que van a llegar miles de pacientes en la primera semana, o que ganarás millones en tu primer mes de consulta puede provocar que se tomen decisiones erróneas que pueden poner en peligro su negocio.

Mal servicio al cliente

  • Según un dato de la American Marketing Association dice que un cliente insatisfecho genera 10 clientes potenciales menos. Evita el mal servicio y mejor crea una estrategia con la cual te dediques a cumplir las expectativas de tus pacientes. ¿Cómo lograrlo? Ponte en sus zapatos.

Dentista superman

  • Hay ocasiones en que puede suceder que no estés seguro del padecimiento que afecta al paciente y es válido que no lo sepas, nadie sabe todo en el mundo. Lo que no es válido es que no lo aceptes y para tratar de ocultar tu desconocimiento al paciente te la juegues y le des el tratamiento no adecuado. Los pacientes apreciarán más tu honestidad al decir, ”no lo sé, pero lo investigaré para poder darle un tratamiento exacto”.