En países desarrollados como Estados Unidos, la vacunación ha sido clave para controlar enfermedades virales como la hepatitis A y B. El problema es que en América Latina aún existen desafíos estructurales, sociales y económicos que limitan el acceso universal a dichos biológicos, pese a su comprobada eficacia.
De acuerdo con el Dr. Adalberto González, especialista en Gastroenterología, Hepatología y Nutrición en Cleveland Clinic, la vacunación infantil en Estados Unidos logró reducir en más del 90% los casos de hepatitis A y B, gracias a políticas públicas como la “dosis universal al nacer” y campañas de inmunización sostenidas en el tiempo.
“Estados Unidos implementó desde 1991 la vacuna contra hepatitis B en recién nacidos, lo que ha sido clave para evitar infecciones crónicas. En América Latina sólo 31 países aplican esa dosis al nacer, aunque 51 ya la incluyen en sus esquemas infantiles”, explica el especialista.
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América Latina: avances importantes pero desiguales
Actualmente el 81% de los niños en la región recibe la vacuna contra la hepatitis B antes del primer año de vida. No obstante, la cobertura es desigual: mientras en algunos países supera el 90%, en otros apenas alcanza el 59%.
El acceso limitado en zonas rurales, la falta de infraestructura, el estigma social y las prioridades sanitarias en competencia siguen siendo barreras relevantes.
La vacuna contra la hepatitis A, por su parte, sólo forma parte del esquema rutinario en el 30% de los países de la región, pese a que su implementación en Estados Unidos desde 2006 redujo los casos en un 95% en poco más de una década.
Prevención que salva vidas y optimiza recursos
“Las vacunas contra la hepatitis no solo son seguras y efectivas, también representan una inversión inteligente. Estudios internacionales estiman que la vacuna contra hepatitis B podría salvar 38 millones de vidas entre 2000 y 2030, además de generar ahorros superiores a los 120 mil millones de dólares en países de ingresos bajos y medianos”, señala el Dr. González.
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Propuestas para mejorar los índices de vacunación contra la hepatitis
- Ampliar la cobertura de la vacuna contra la hepatitis B al nacimiento, especialmente en zonas marginadas.
- Incluir de manera regular la vacuna contra la hepatitis A en los programas infantiles.
- Reforzar la detección oportuna de hepatitis B y C para ampliar el acceso al tratamiento.
- Implementar programas de reducción de riesgos.
- Fortalecer la recopilación de datos epidemiológicos para una toma de decisiones más eficiente.
Desde Cleveland Clinic el mensaje es directo: todos, desde los profesionales de la salud hasta la comunidad en general, tenemos la oportunidad de trabajar unidos para avanzar hacia la eliminación de la hepatitis viral en la región.
“La hepatitis viral puede prevenirse. Las vacunas han demostrado su eficacia durante décadas y deberían ser una prioridad de salud pública. Vacunar hoy es garantizar un futuro más saludable para millones de personas”, concluye el Dr. González.