El Linfoma de Hodgkin es una neoplasia maligna del sistema linfático poco frecuente pero que representa un reto de salud pública en México por su impacto en niños y adolescentes. De hecho, cada año se registran más de 2,000 personas con este tipo de tumor en nuestro país.
Una característica del cáncer es que se puede desarrollar en prácticamente cualquier parte del cuerpo. Para incrementar las probabilidades de curación es fundamental identificar la enfermedad desde sus primeras etapas para empezar con el tratamiento más adecuado.
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Linfoma de Hodgkin, ¿cuáles son sus síntomas?
El signo más frecuente es la inflamación indolora de un ganglio linfático; sin embargo, existen otros síntomas que son cruciales para su diagnóstico.
- Ganglios inflamados: Bultos en el cuello, axila o ingle que no duelen.
- Fiebre persistente: Sin una infección aparente.
- Sudoración nocturna: Tan intensa que puede empapar la ropa de cama.
- Pérdida de peso: Perder más del 10% del peso corporal en pocos meses sin causa clara.
- Picazón intensa (Prurito): Comezón en la piel que no presenta sarpullido.
- Fatiga extrema: Cansancio que no mejora con el descanso.
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¿Cómo se clasifica?
Esta neoplasia presenta mayor incidencia en adolescentes de 15 a 19 años y en adultos mayores de 55 años. Se origina cuando ciertos glóbulos blancos, llamados linfocitos, crecen de forma descontrolada, provocando inflamación de los ganglios y la formación de bultos en distintas zonas del cuerpo. Principalmente se clasifica en dos grupos.
- Linfoma de Hodgkin clásico: se desarrolla en personas que tienen células grandes llamadas células de Reed-Sternberg en los ganglios linfáticos.
- Linfoma de Hodgkin nodular con predominio linfocítico: se origina en los ganglios linfáticos del cuello y debajo del brazo y representa el 5% de los casos.
Principales factores de riesgo
Se puede desarrollar tanto en niños como en adultos. Entre los factores que pueden aumentar la probabilidad de desarrollo están: haber padecido enfermedades provocadas por el virus de Epstein-Barr, ser de sexo masculino, antecedentes de familiares con linfoma de Hodgkin o la infección por VIH.
Durante la primera mitad del 2025, en México, el cáncer infantil fue la segunda causa de muerte por enfermedad en niños de 5 a 14 años y la cuarta en niños menores de cinco, y representa casi 70% de la carga total de cáncer en estos grupos de edad.
Tipos de tratamientos disponibles
- Quimioterapia. Es el tratamiento principal y se suelen usar combinaciones de fármacos.
- Radioterapia. Se usa a menudo después de la quimioterapia para eliminar células restantes en una zona específica.
- Inmunoterapia. Medicamentos que ayudan al propio sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas.
- Trasplante de médula. Reservado para casos donde el linfoma regresa (recidiva).
El diagnóstico oportuno del Linfoma de Hodgkin no es solo una cuestión de “llegar a tiempo”, sino de transformar radicalmente el pronóstico y la calidad de vida de quien lo padece. En oncología hematológica, el tiempo es el recurso más valioso, y en el caso de esta patología, marca la diferencia entre un tratamiento curativo estándar y procesos mucho más agresivos.
