Estrategias para prevenir y manejar el sobrepeso y la obesidad infantil en México

La obesidad infantil es uno de los principales desafíos de salud pública en México. El país se encuentra entre los primeros lugares a nivel mundial en prevalencia de sobrepeso y obesidad en niñas y niños, lo que aumenta el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares desde edades tempranas. Frente a este panorama, es fundamental adoptar estrategias integrales que involucren a la familia, la escuela, el sistema de salud y la comunidad.

Es clave para frenar la obesidad infantil el fomentar hábitos alimenticios saludables

Una de las acciones clave es fomentar hábitos alimenticios saludables desde los primeros años de vida. Promover el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, así como reducir la ingesta de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, puede marcar una gran diferencia. En México, donde el consumo de refrescos es elevado, sustituir estas bebidas por agua simple es una medida sencilla pero poderosa. También es importante establecer horarios regulares de comida y evitar el uso de alimentos como recompensa o castigo.

La educación nutricional juega un papel esencial. Padres, cuidadores y docentes deben contar con información clara y práctica para tomar decisiones informadas. Leer etiquetas, comprender el etiquetado frontal de advertencia y planificar menús equilibrados ayuda a crear entornos más saludables. Además, involucrar a los niños en la preparación de alimentos puede aumentar su interés por opciones nutritivas.

La actividad física diaria es también fundamental

La actividad física diaria es otro pilar fundamental. Se recomienda que niñas y niños realicen al menos 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa al día. Esto puede incluir juegos al aire libre, deportes, baile o simplemente caminar. Limitar el tiempo frente a pantallas también es clave, ya que el sedentarismo está estrechamente relacionado con el aumento de peso.

Desde el ámbito escolar, es importante fortalecer programas que regulen la venta de alimentos poco saludables y promuevan recreos activos. Asimismo, los servicios de salud deben ofrecer seguimiento oportuno del crecimiento infantil, detectando a tiempo posibles riesgos y brindando orientación personalizada.

Finalmente, prevenir y manejar el sobrepeso infantil requiere un enfoque empático y libre de estigmas. El objetivo no es señalar, sino acompañar a las familias en la construcción de hábitos sostenibles. Con acciones coordinadas y compromiso social, es posible mejorar la salud y el bienestar de la infancia en México.