Los implantes cocleares se han posicionado como una solución médica clave para personas con hipoacusia severa o profunda. Escuchar es mucho más que percibir sonidos: es una habilidad que se construye y se adapta a lo largo de la vida. Cuando la audición se pierde, el impacto va más allá del oído y afecta la comunicación, el aprendizaje y la interacción social.
Aunque el dispositivo no “cura” la sordera ni restaura la audición natural en un sentido biológico, sí lo puede hacer en un sentido funcional. Lo que hace es sustituir la función del oído interno dañado.
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Origen del Día Internacional del Implante Coclear
El Día Internacional del Implante Coclear, que se conmemora cada 25 de febrero, recuerda la primera cirugía realizada en 1957, cuando se logró por primera vez estimular eléctricamente el nervio auditivo.
Desde entonces, la tecnología ha evolucionado de forma constante, permitiendo que miles de personas accedan al sonido cuando los auxiliares auditivos tradicionales ya no son suficientes.
En este contexto, MED-EL señala que los implantes cocleares se han convertido en una alternativa clave para quienes viven con hipoacusia severa o profunda, siendo la única tecnología capaz de devolver la capacidad de oír.
¿Cómo funcionan?
Parte fundamental de estos avances proviene de la ingeniería austriaca aplicada a la salud auditiva. A partir del desarrollo del implante coclear multicanal, esta tecnología ha incorporado innovaciones que hoy permiten una experiencia sonora más natural y funcional.
Los implantes cocleares actuales cuentan con conectividad inalámbrica, lo que facilita la transmisión directa del sonido desde dispositivos móviles y otros equipos, mejorando la comunicación en entornos cotidianos como llamadas telefónicas, videoconferencias o actividades educativas.
¿Por qué se genera la hipoacusia?
La hipoacusia puede ser congénita o adquirida y responder a múltiples causas, entre ellas factores genéticos, complicaciones al nacer, enfermedades, lesiones, envejecimiento o exposición prolongada a ruidos intensos.
A diferencia de los audífonos, el implante coclear no amplifica el sonido: sustituye la función de la parte dañada del oído interno y transforma los sonidos en señales eléctricas que estimulan directamente el nervio auditivo, permitiendo al cerebro aprender a interpretar nuevamente el sonido.
Para ser candidato a un implante coclear es necesaria una evaluación médica integral que considere el grado de pérdida auditiva, la edad, el tiempo de evolución y el beneficio obtenido con otros dispositivos.
Además de la cirugía, el proceso de rehabilitación y el acompañamiento especializado son determinantes para lograr resultados funcionales, especialmente en niñas y niños.
El impacto del implante coclear varía según el momento en el que ocurre la pérdida auditiva. En casos de sordera congénita, la implantación temprana favorece el desarrollo del lenguaje oral y la integración escolar. En adolescentes y adultos que perdieron la audición después de haber escuchado, permite recuperar sonidos conocidos, mejorar la comunicación y reducir el aislamiento social.
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¿Cuántas personas tienen discapacidad auditiva en México?
En México, cerca de 46,000 niñas y niños viven con discapacidad auditiva, y de acuerdo con el Instituto Nacional de Rehabilitación, alrededor de 400 requieren cada año un implante coclear. Estas cifras subrayan la importancia de la detección oportuna y del acceso a soluciones auditivas especializadas.
Hoy, la combinación entre innovación médica de origen austriaco, conectividad inalámbrica y acompañamiento profesional permite que personas que nunca han escuchado o que dejaron de hacerlo reconstruyan su relación con el sonido. Los implantes cocleares no sólo devuelven la audición: transforman la forma de comunicarse y de participar en el mundo.
