Sin lugar a dudas la pandemia por COVID-19 ha puesto a prueba a todos los sistemas de salud a nivel mundial, y el personal médico, es el segmento poblacional con mayor riesgo a contagiarse. Este colectivo es en el que recae actualmente la mayor responsabilidad de hacer frente a la adversidad; al redoblar esfuerzos, desplegándose a los diferentes puntos críticos del país, trabajando horas extenuantes bajo el calor y sofocación de un traje de polietileno deshidratante que se acompaña; de caretas, mascarillas y lentes de protección que dejan no solo marcas en la piel, sino en el alma y corazón bajo un constante sonar de sirenas, que generan una atmósfera de estrés e incertidumbre, día y noche.

Probablemente ellos aún no hayan superado el temor a ser contagiados al momento de brindar atención y asistencia; sin embargo, existe mucho mayor temor en el hecho de contagiar a seres queridos o personas que conviven a su alrededor, contribuyendo a generar un malestar psicológico al saberse potenciales portadores, a pesar de realizarse alguna prueba que confirme una y otra vez su negatividad a SARS-CoV2 porque, por si fuera poco, el personal de salud no solo está mas expuesto al contagio, sino que también es un agente receptor de tipo emocional al dolor y sufrimiento de sus pacientes, convirtiéndose así en un ser vulnerable.

Lo anterior abrió una investigación en materia de salud mental alrededor de todo el mundo. España en un estudio de tipo transversal realizado en el primer cuatrimestre del año 2020, reportó una asociación con síntomas de ansiedad y depresión en un 71.6% y 60.3% tanto en hombres como en mujeres respectivamente, aunque en estas ultimas se marcó una puntuación más elevada, bajo una significancia de p<0.001 (1).

De la mano con las cifras anteriores, se tienen reportes de que en España se estimó hasta Mayo del 2020, una tasa del 14% de personal de enfermería infectados (2) generando inquietud en el resto del colectivo ante un posible contagio, al sumarse a todo esto, la gran presión asistencial y el colapso de los sistemas sanitarios del que seriamos testigos meses más adelante ese mismo año. Mientras tanto en el epicentro cuando esto comenzó, se documento en un estudio de tipo bibliográfico la prevalencia en el personal de enfermería en la primera línea, el cual se había ya desbordado con síntomas psiquiátricos como depresión, OR 1.52; IC 95%, 1.11-2.09; P=0.01; ansiedad, OR 1.57; 95% IC 1.22– 2.02; P<0.001; insomnio, OR 2.97; IC del 95%, 1.92 -4.60; P<0.001; angustia: OR, 1.60; IC del 95%, 1.25– 2.04; P<0.001. 3

Por su parte Medscape en México en el segundo cuatrimestre del año 2020, Sobre “Satisfacción profesional, práctica médica en tiempos de COVID-19 y calidad de vida”, en el apartado de desgaste profesional o depresión, concluyó que existía ya un 41% de desgaste por parte de los trabajadores del área de la salud, con un severo incremento de hasta el 85% ante el escenario actual de la pandemia por coronavirus. Lo anterior fue obtenido de una muestra de 1,463 médicos de más de 30 especialidades, dentro de las que figuran: Pediatría, Medicina Familiar, Medicina Interna, Ginecología, Anestesiología, entre otras, con un IC del 95%, bajo una estimación puntual del 50%; de +- 2.56. (4).

Es así como la resiliencia del personal de salud se encuentra en juego, colocando entonces su propia capacidad de gestionar y resolver, situaciones estresantes; como sus propios estados emocionales en donde se ve inmerso ante constantes situaciones de ansiedad, de agotamiento físico y emocional, sin dejar de lado la estigmatización de la sociedad por trabajar con pacientes COVID-19, manteniéndolos en un estado de fragilidad constante, a través del tiempo que ha durado esta emergencia sanitaria, resultado en un impacto trascendental en todos ellos, como en el propio sistema a nivel mundial, sin omitir las vidas de las personas que han sido afectas a su alrededor, impacto que continuará latente tras las pérdidas humanas, y la huella indeleble en la sociedad, si esta no colabora en el frenado de la transmisión de virus SARS-CoV2, con todo el equipo médico.

Es como llego a esta pregunta: ¿Si no cuidamos hoy, al personal de salud, quién cuidará mañana de nosotros?

1. Juan E, Laura V, Andrés B, Sergio G, Joan M, Joan L, et al cols. Impacto emocional de la pandemia de Covid-19 en los trabajadores sanitarios de uno de los focos de contagio más importantes de Europa. Med Clin (Barc). 2020;155(10):434-440.
2. Mercedes B, Sergio B. Cuidar al que cuida: el impacto emocional de la epidemia de coronavirus en las enfermeras y otros profesionales de la salud.
3. Victor T, Juan F, Luis R, Centli G. Mental health risks and damage in healthcare personnel due to treating patients with COVI-19. Revista Mexicana de Urología. 2020;80(3):1-10.
4. Mariana L. Reporte de satisfacción professional, práctica médica en tiempos de COVID-19 y calidad de vida: México 2020. Medscape [revista en internet]. Consultada el 30 de diciembre del 2020. Disponible en: https://espanol.medscape.com/diapositivas/59000132#1

Dr. Víctor Francisco Herrera Reyes
Médico Residente en Medicina Familiar
Maestro en Administración de Organizaciones de la Salud
La Salle México