Antiinflamatorios podrían revertir pérdida de peso y masa muscular en pacientes con EPOC

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El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) calcula que la prevalencia de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) entre 36 por ciento en países desarrollados entre la población mayor de 50 años. En el caso particular de México la tasa de mortalidad es tan alta que se ha posicionado entre la cuarta y sexta causa de muerte en el país.

Uno de los síntomas más significativos de la EPOC en sus etapas más avanzadas es la pérdida de peso y masa muscular (caquexia). Si bien existen algunos tratamientos para reducir el deterioro del cuerpo en las fases tempranas de la enfermedad, hasta ahora no existe un remedio farmacológico capaz de aminorar, mucho menos revertir, sus efectos.

Gracias a un estudio realizado por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) en España, se ha descubierto que los antiinflamatorios podrían convertirse en una alternativa farmacológica contra la caquexia causada por la EPOC.

En el estudio, donde se compararon cultivos de células vivas de pacientes de EPOC con muestras de individuos sanos, se le administró el antiinflamatorio Roflumilast a las células. Como respuesta, éstas presentaron menor estrés oxidativo y mejores factores de transcripción reguladores para la síntesis de proteínas.

De acuerdo con Esther Barreiro, neumóloga del IMIM, este descubrimiento podría abrir las puertas a una mejor calidad de vida para los pacientes de EPOC:

Confirmado el potencial terapéutico del Roflumilast a escala celular, sería interesante hacer el estudio directamente en los pacientes que están recibiendo este tratamiento para establecer exactamente el beneficio que suponen para esta enfermedad y cuál debería ser su aplicación clínica.

La Dra. Barreiro puntualizó también que en las primeras fases del EPOC, las terapias de rehabilitación física son la principal herramienta para prevenir el aparición de caquexia más adelante en el desarrollo de la enfermedad. Sin embargo, en las fases avanzadas se vuelve un problema de salud porque, al tiempo que la rehabilitación física deja de ser una opción, el padecimiento deteriora al músculo esquelético y puede reducir la respuesta inmunitaria.