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El tabaquismo es considerado como una de las epidemias que más afecta la salud pública a nivel global. De acuerdo a las estimaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud), el tabaquismo es responsable por más de 8 millones de muertes al año en todo el mundo, de los cuales, 7 millones son fumadores directos y 1 millón fumadores indirectos.

Contrario a otros factores de riesgo para enfermedades mortales, no existe ningún nivel seguro de consumo de tabaco, por lo que las campañas de erradicación del tabaquismo son de alta prioridad para la OMS y otros organismos internacionales.

La buena noticia es que los esfuerzos organizacionales y gubernamentales están reportando buenos resultados; cada año, en el mundo fuman menos personas. De hecho, el último informe de la OMS sobre el tabaquismo, indica que, para el año 2025 habrán 27 millones de fumadores menos en el mundo.

Ahora, como médico eres consciente de la importancia que tiene dejar de fumar para ayudar a tus pacientes a mejorar y conservar su salud. Pero, ¿Hasta qué punto puede llegar tu responsabilidad y tus esfuerzos para ayudar a un paciente a dejar de fumar?

El tabaco es altamente adictivo, por lo tanto, los fumadores pueden necesitar ayuda profesional para dejar de fumar. De hecho, se estima que solo el 4 por ciento de los fumadores logran dejar el hábito con éxito sin recibir ayuda. Aquí te dejamos algunos consejos útiles para ayudar a tus pacientes:

Manejo de la ansiedad

La ansiedad que se produce por la abstinencia es el principal motivo para recaer en el hábito del tabaquismo. Por lo tanto, es importante que orientes a tu paciente sobre formas para manejar la ansiedad (que se produce mayormente durante las noches). El consumo de alimentos dulces o la práctica de alguna actividad recreativa, son buenas técnicas para manejar los períodos de ansiedad.

Recomienda actividad física

El ejercicio constante reduce las ganas de consumir tabaco en los fumadores. Por lo tanto, es importante incentivarlos a introducir sesiones de ejercicio intenso en la rutina diaria. Además, esto ayudará al fumador a recuperar su capacidad aeróbica. Cuando las personas notan que se empiezan a sentir mejor, la voluntad por dejar el cigarro se afianza.

Refuerzo positivo

Enseñar a tu paciente a premiarse por los logros conseguidos, es una gran forma de estimularlo. Por ejemplo, puedes decirle que, cada vez que no compre una caja de cigarros, ponga el dinero en un frasco y al final del mes, gaste ese dinero en algo que le guste.

Informar sobre los síntomas de la abstinencia

Es de mucha ayuda preparar a tu paciente física y psicológicamente para enfrentar los desagradables síntomas de la abstinencia. Si ayudas a reducir el impacto de estas sensaciones desagradables, el proceso de dejar de fumar será mucho más sencillo y el riesgo de recaída va a bajar. Los principales síntomas son:

  • Intensa sensación de ansiedad
  • Impaciencia.
  • Irritabilidad.
  • Dolor de cabeza.
  • Depresión.
  • Incremento del apetito.

Tabaquismo en Ecuador

Al igual que otros 60 países del mundo, Ecuador ha logrado reducir la prevalencia de tabaquismo considerablemente desde 2010. Sin embargo, los números siguen siendo alarmantes.

Según el Instituto Nacional de Estadística de Ecuador (INEC), en Ecuador, el consumo de tabaco ocasional comienza entre los 12 y 13 años. A los 16 años, la mitad de los jóvenes ha afianzado este hábito. Por este motivo, se hace cada vez más importante la intervención de los profesionales de la salud para impulsar campañas antitabaco sólidas entre los pacientes.  

 

  • Material dirigido solo a profesionales de la Salud.
  • Información realizada para profesionales de la salud en territorio ecuatoriano.
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