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Los guantes médicos son uno de los principales complementos para cualquier profesional sanitario que se precie y es que la higiene, más que nunca en estos momentos, debe ser algo totalmente irreprochable en el sector salud ya que la transmisión de microbios y bacterias está a la orden del día. Es por ello por lo que los guantes es uno de los elementos de protección más común para los médicos.

Se pueden definir los guantes médicos como material desechable, fabricados con el objetivo de proteger a los profesionales durante sus procedimientos. Este material ha sido creado para cumplir con las estrictas normas de higiene en un entorno médico. Este tipo de elemento de protección es usado en laboratorio de análisis, hospitales, consultorios médicos, hospitales, residencias de adultos mayores e incluso se encuentran en cualquier botiquín de primeros auxilios.

Básicamente, los guantes se usan para proteger las manos contra virus externos y esto es debido a que reducen riesgos de contaminación que, al contacto con la sangre y otros fluidos, pueden traer. Asimismo, evitan la transmisión de gérmenes de un paciente a otro y es por eso por lo que se recomienda altamente su uso en situaciones con riesgo de infección, ya sea física o química.

Lo que está claro es que es muy importante recurrir a este tipo de protección en todos los procedimientos médicos y es que la eficacia de los guantes quirúrgicos ha sido probada por varios estudios en clínicas. Eso sí, a pesar de todo, los guantes desechables no brindan una protección al 100% e incluso venir defectuosos y un uso de guantes no reemplaza nunca al lavado de manos.

Pero, ¿Cuáles son los diferentes tipos de guantes que puedes encontrar?

Empolvados o sin empolvar

El empolvado resultará fácil de colocar ya que la mano podrá deslizarse dentro de él y también facilitará la transpiración, para así poderlos llevar puestos más tiempo y son más económicos. En cambio, los no empolvados han sido pensados para personas alérgicas al polvo.

Estériles y no estériles

Los guantes médicos pueden venir con o sin esterilización aunque siempre deben responder a la norma NF EN 455-1 y 2 para crear una barrera bacteriológica y viral entre el paciente y el profesional. Un guante estéril cuenta con una buena resistencia a la tracción y logra una alta sensibilidad táctil y están recomendados para los procedimientos quirúrgicos, el diagnóstico médico y durante el parto.

En cambio, los no estériles se emplean para las manipulaciones con riesgo, durante los aseos íntimos de pacientes, toma de muestras de sangre, limpieza de instrumentos, colocación de infusiones o exposición a sustancias peligrosas.

 

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