Guía: Cómo proceder frente a un paciente agresivo

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¿Te has encontrado alguna vez con un paciente agresivo?

En una sala de emergencias, los médicos y enfermeros se encuentran bajo el riesgo de verse obligados a atender a pacientes agresivos. Tristemente, esta situación es más común de lo que podría parecer, especialmente en centros de salud pública. 

Existen varios motivos por los que un paciente se puede comportar de manera agresiva frente al personal de salud. Estas agresiones pueden tener carácter verbal, no verbal y hasta físico. Algunas de las causas más comunes son:

  • Historial familiar violento
  • Abuso de alcohol y/o drogas
  • Trastornos mentales, demencia o alguna otra condición similar.
  • Ingreso involuntario a la sala de atención médica

En cualquier caso, todo el personal de salud está en la obligación de prestar la mejor atención posible en los cuidados de la salud para el paciente, en especial si consideran que puede estar en riesgo su vida.

Sin embargo, ningún médico o enfermero puede llevar a cabo su trabajo de manera eficiente mientras es amenazado o si se encuentra bajo estrés o miedo permanente. Por ese motivo, se han creado manuales que abordan el tema de cómo atender a un paciente agresivo.

A continuación, algunos de los consejos más útiles:

Asegura el espacio

Cuando te encuentres frente a un paciente agresivo, lo primero que debes hacer es asegurar que no tenga al alcance ningún material o instrumento que pueda utilizar para dañarte físicamente a ti o a los miembros de tu equipo.

  • Objetos contundentes
  • Material punzo penetrante 
  • Sogas

Este primer paso es especialmente importante cuando te encuentras con pacientes que manifiestan abiertamente su intención de hacer daño (amenazas verbales). Si es necesario, puedes recurrir a la contención física o la sedación leve, la idea es garantizar que el paciente no sea un riesgo para él mismo o para los demás.

Identifica la causa del enojo

La comunicación verbal es vital. Una vez que hayas asegurado el espacio, puedes tratar de entablar una comunicación para determinar la causa de su agresividad. 

Siempre que las condiciones lo permitan, puedes tratar de hacer algunas concesiones al paciente para aminorar los ánimos y evitar que nivel de agresividad escale.

Mantenerlo aislado

Siempre que sea posible, debes tratar de aislar al paciente. El contacto con otros pacientes o con personal médico no entrenado para estas situaciones, puede desencadenar reacciones aún más violentas en un sujeto irritado.

¿Inmovilizar?

La contención física está justificada en la atención a pacientes agresivos. Sin embargo, es recomendable no usarla a menos que sea absolutamente necesario.

Puedes considerar inmovilizar a tu paciente cuando estés completamente seguro que su agresividad representa un peligro latente para ti, para otros pacientes o para él mismo.

Respira profundo

Un consejo útil en estos casos es: NO TOMAR NADA PERSONAL. 

Una persona agresiva está siempre esperando una respuesta para pasar al siguiente paso de violencia. Si te encuentras con un paciente de este tipo, no reacciones de manera personal a insultos, improperios o amenazas.

Disminuir los riesgos al personal

Si por algún motivo, el paciente agresivo enfoca sus amenazas en algún miembro particular del personal, lo mejor que puedes hacer es evitar que el paciente tenga contacto visual o verbal con esa persona.

Si se trata, por ejemplo, de una enfermera, lo recomendable es pedir a otro miembro del personal de enfermería que atienda al paciente para ver si se calma.