Todo el tiempo emitimos estímulos, todo el tiempo comunicamos, es una frase que repito en los talleres y charlas que imparto en materia de comunicación efectiva para empresas o personas que buscan afinar esa habilidad que es fundamental, y más ahora que somos, todos, más públicos que nunca.
La capacitación en comunicación de profesiones de la salud es clave también para fomentar y generar cercanía con los pacientes –incluso para dar una noticia no alentadora— y en ello también puede influir la imagen ambiental, por ejemplo, del consultorio pero eso será materia de otra entrega.
Y es que el buen comunicador “conecta” con sus audiencias de forma efectiva, pero esto es relevante cuando se trata de especialistas médicos que son referentes en sus áreas, quienes son convocados a dictar una plática, pero, para ser considerados de manera recurrente, deben buenos comunicadores o quedarse en la banca.
La medicina implica constante actualización, pero también la comunicación para estar “vigentes” y no, no se trata de un lujo, ¡al contrario!, es una inversión estratégica que te posiciona porque el éxito profesional está íntimamente ligado a la habilidad de comunicar como se ha referido por diversas instituciones internacionales.
Cuando una persona o una empresa “deja de comunicar” se queda congelada en el tiempo, toda vez que la narrativa “se estanca”. Es como un lago que no corre y el agua se pudre, empieza a oler mal y se tiene que dejar correr para refrescar porque, en ese lago, ¡nadie querrá nadar!
La comunicación debe ser versátil, la comunicación es movimiento, es constancia. Es una de las habilidades “soft” o blandas que todos tenemos y debemos desarrollar en lo personal y en lo profesional, pero se interponen en ello el miedo, el miedo que representa hablar en público como refiere el libro The Books of Lists donde se detalla que 8 de cada 10 personas experimentan pánico para hacerlo.
Pero además de la ansiedad que eso genera al ser una actividad no habitual, plantarse ante decenas o cientos de personas –cuando no se tienen una estructura, una historia o una narrativa relevante–, es aún más complicado, prácticamente impensable o imposible.
Para romper esa barrera y tener foros o presentaciones exitosas se requiere articular una historia, desarrollar una narrativa, enganchar, generar empatía, resolver un problema, encontrar una solución y claro, prepararse con sesiones enfocadas a destacar las fortalezas del presentador.
Todo ello debe responder a un objetivo, a un propósito, porque estamos en un mundo saturado de mensajes donde la verdadera ventaja competitiva ya no está en quién grita más fuerte, sino en quién comunica mejor.
Y es que para las empresas y para las personas, la comunicación es un factor estratégico que define la productividad, el liderazgo y la reputación. Para este 2026, ¿sabes qué comunicas?
Ricardo Rodríguez es egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Periodista y consultor en comunicación efectiva. Director general de la agencia de relaciones públicas Comunicación + Contenido @ComContRP
