Comunicación no verbal, clave para vender más en una farmacia

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Definitivamente no es lo mismo ser un buen farmacéutico, que aparentarlo. Los gestos agresivos, las prisas, una mala atención, una pésima postura corporal y el desinterés, pueden destruir la relación con los clientes en el mostrador de una farmacia.

“Cualquier profesional que ofrece un servicio debe encontrar el equilibrio entre la cordialidad y el rigor en el trabajo, y esto es posible transmitirlo al cliente a través de la conducta que se expresa con el cuerpo”, explica César Toledo, experto en análisis de comportamiento no verbal de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid, España.

El lenguaje corporal define la decisión de compra

El especialista hace énfasis en el cuidado del lenguaje no verbal para perfeccionar la conexión del farmacéutico con el cliente. “Los aspectos verbales sólo representan el 7% de la comunicación tradicional. Cuando la comunicación no verbal se utiliza bien, es posible generar emociones favorables y de confianza en la persona a la que nos dirigimos, y de esta manera, influir en ella para que tome las decisiones de compra que sele ofrezcan”.

“El reto de los farmacéuticos es conseguir que su lenguaje corporal transmita confianza y seguridad.  A través de él debe expresar que ofrece el mejor servicio”, dice Toledo, quien ofrece seis claves para que el farmacéutico haga “clic” con el paciente:

  • Contacto visual. Debe ser reiterado y constante, mirar a los ojos del interlocutor es importante para que las conversaciones sean fructíferas.
  • Gestos. Al hablar, es recomendable acompañar las explicaciones con gestos de las manos. El tono de voz debe ser relajado pero firme.
  • Imagen. El farmacéutico siempre debe usar bata limpia, con identificación y  correctamente abrochada.
  • Postura corporal. El cuerpo debe permanecer erguido, con la cabeza siempre en alto.
  • Expresión facial. Siempre se debe recibir  y despedir al cliente con una sonrisa.
  • Atención al cliente. Siempre se debe mantener la orientación corporal hacia el paciente. Nunca es bueno mirar el reloj mientras se atiende, ya que demuestra desinterés y arrogancia.