Con serie de casos clínicos, CDC y EMERGEncy ID NET advierten contra dormir con lentes de contacto

La keratitis, solo en EUA, es causa de un millón de consultas anuales, por lo que se quiere eliminar la práctica de no quitarse los lentes de contacto

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Muchas personas en todo el mundo utilizan lentes de contacto. Para los pacientes, representan una alternativa cómoda y discreta a los anteojos convencionales. Además, son más baratos y dan menos miedo que una cirugía láser. Sin embargo, a un sorprendente número de personas se les olvida quitárselos regularmente. No solo se corre el riesgo de acumularlos en el ojo. También se pueden contraer infecciones significativas, que incluso ponen en riesgo la visión.

Una preocupación similar existe en Estados Unidos de América (EUA). En cifras de los Centros de Control y Prevención del país (CDC), son utilizados por 45 millones de pacientes. Pero, como muchos no se quitan los lentes de contacto al dormir, desarrollan keratitis. Ante este reto, realizó una publicación junto a la plataforma EMERGEncy ID NET para crear conciencia.

Seis casos clínicos para mostrar los peligros de los lentes de contacto

El documento fue publicado en la revista Annals of Emergency Medicine. El estudio consiste en una compilación de seis casos de keratitis. Todos ellos describen pacientes que, por dormir con los lentes de contacto, desarrollaron la infección. El autor líder, Jon Flemin, apunta que esta práctica debería eliminarse. Señala que muchos pacientes no saben los riesgos que conlleva.

Dormir con lentes de contacto es arriesgado y puede provocar infecciones. En algunos casos, incluso daño permanente. Quedarse dormido, incluso tomar una siesta, puede incrementar el riesgo de sufrir problemas de salud serios. Se trata de uno de los comportamientos más comunes y riesgosos, en especial entre pacientes jóvenes. Un adecuado cuidado de la salud ocular es necesario. En especial si se quiere evitar una visita innecesaria al hospital.

Uno de los casos descritos en el estudio es el de un paciente de 34 años. Durante la mitad de su vida, utilizó los lentes de contacto para dormir. Incluso, nadaba con ellos. Fue internado por dos meses por un caso de keratitis aguda, sin mejora aparente. Cuando por fin se le pudo eliminar la infección, tuvo que utilizar dispositivos de corrección visual rígidos durante seis mees.

Otro caso descrito es el de una paciente de 17 años. La joven adquirió sus lentes de contacto sin la prescripción de un oculista. Poco después, desarrolló una úlcera en el ojo derecho. El tratamiento para la infección no fue muy prolongado. Sin embargo, su visión no se recuperó completamente. Además, una cicatriz permaneció en el lugar donde creció la keratitis.

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