Hay días en los que salimos de casa, respiramos profundo y damos por hecho que el aire es inofensivo. Sin embargo, esa bocanada puede contener partículas finas y otros contaminantes que, cuando la exposición es sostenida, se asocian con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y también con algunos tipos de cáncer, incluido el cáncer de pulmón.¹
A nivel global, la magnitud del cáncer es alarmante. Con base en datos internacionales, en 2022 se registraron casi 20 millones de nuevos casos y alrededor de 9.7 millones de muertes por cáncer en el mundo.² Además, la presión hacia el futuro es clara: la carga mundial podría aumentar aproximadamente 60% en las próximas dos décadas, con un escenario que apunta a alrededor de 30 millones de nuevos casos hacia 2044.³ Dentro de este panorama, el cáncer de pulmón ocupa un lugar especialmente crítico, ya que es el cáncer que registra más muertes por cáncer a nivel mundial.²
En México, esta realidad también es contundente. Estimaciones reportan que el país registra más de 7 mil casos nuevos de cáncer de pulmón por año, y que más del 80% de los casos puede diagnosticarse en etapa avanzada, lo que reduce de forma importante las posibilidades de manejo oportuno y limita alternativas terapéuticas.⁴
Durante años, hablar de cáncer de pulmón ha sido casi sinónimo de hablar de tabaco. Y es cierto: el tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo prevenible. Pero la conversación ya no debe quedarse ahí. Hoy sabemos que también existe carga de enfermedad vinculada con exposiciones distintas al cigarro, y en ese contexto los factores ambientales cobran un papel central.⁵
La contaminación del aire no solo proviene de emisiones industriales y vehiculares. También se incrementa por prácticas cotidianas o estacionales, como pirotecnia, fogatas o quema de residuos, que elevan la concentración de partículas y compuestos tóxicos en el ambiente. El riesgo se intensifica en poblaciones vulnerables, niñas y niños, personas adultas mayores o quienes viven con comorbilidades respiratorias, y también en comunidades expuestas a contaminación en interiores.⁶
Revertir esta situación exige políticas públicas sólidas: regulación de emisiones, modernización del transporte, impulso a energías limpias, control de fuentes industriales, y acciones para mejorar la calidad del aire interior. En paralelo, es clave fortalecer la detección temprana del cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo, para reducir la proporción de diagnósticos en etapas avanzadas.
De cara al Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, vale recordar que una parte relevante de la carga oncológica es prevenible. Reducir la contaminación del aire mejora la calidad de vida y disminuye así, un riesgo evitable asociado al cáncer de pulmón. Poner este tema al centro de las agendas de salud y medio ambiente es una responsabilidad compartida.
Fuentes:
1. World Health Organization, “Ambient (outdoor) air pollution,” fact sheet, October 24, 2024, accessed January 14, 2026, https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ambient-%28outdoor%29-air-quality-and-health.
2. Freddie Bray et al., “Global cancer statistics 2022: GLOBOCAN estimates of incidence and mortality worldwide for 36 cancers in 185 countries,” CA: A Cancer Journal for Clinicians 74, no. 3 (2024): 229–263, https://doi.org/10.3322/caac.21834.
3. Organización Panamericana de la Salud, Día Mundial contra el Cáncer 2024: Por unos cuidados más justos, 2024, accessed January 14, 2026, https://www.paho.org/es/campanas/dia-mundial-contra-cancer-2024-por-unos-cuidados-mas-justos
4. D. Añorve Bailon et al., “Estimation of the Clinical, Economic, and Social Burden of Stage IV Non-Small Cell Lung Cancer in Mexico,” PharmacoEconomics – Open 8, no. 6 (2024): 869–885, https://doi.org/10.1007/s41669-024-00514-6.
5. International Agency for Research on Cancer, “Lung cancer,” accessed January 14, 2026, https://www.iarc.who.int/cancer-type/lung-cancer/.
6. World Health Organization, “Household air pollution and health,” fact sheet, December 16, 2025, accessed January 14, 2026, https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/household-air-pollution-and-health.
La Dra. Fernanda Bueno es licenciada en Medicina por la Universidad La Salle México. Cuenta con un diplomado en Children Assessment Children Assessment y en Counseling de la Universidad de las Américas, así como uno en Marketing impartido por el Tec de Monterrey y uno en Future Leadership de la University of Miami Herbert Business School. Tiene más de 25 años de experiencia en el sector farmacéutico y actualmente es la directora del área médica de Takeda México.
